Por: Gary Gutiérrez

Recientemente, mientras visitabamos Cayey para participar en una reunión, un grupito de amigos decidimos salir a probar fortuna en la escena gastronómica local.

Siendo sábado en la tarde, la cosa resultó más difícil de lo que esperábamos pues todos los lugares conocidos por mis amistades estaban cerrados.

Así decidimos probar suerte a ver donde podíamos almorzar bueno, bonito y barato.

De pronto, mientras transitábamos por la carretera catorce casi llegando a la número uno, se nos reveló “la tierra prometida”.

Desde una vitrina de cristal en un pequeño edificio comercial, un rotulo de neón gritaba “open” en fluorescentes colores iluminados.

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Moncho’s Café es una alternativa que vale la pena

Aquel local, que pudiera pasar desapercibido para los que no saben que buscar, tenía todas las señales de una buena fonda local.

Primero, no solo estaba abierta sábado en la tarde, estaba llena de comensales de todas las edades incluyendo, familias, padres solo con hijos pequeños y personas mayores. Cosa que regularmente apunta a que allí se cocina tradicional pero saludable. Es decir velando el colesterol y esas cositas.

Segundo, este negocio está ubicado frente a una fabrica y dos de sus mesas estaban ocupadas por lo que a todas luces eran empleados de esa empresa vecina. Así que allí no solo se cocina con buen gusto, sino que las porciones son abundantes y la calidad constante. Después de todos son tus vecinos y los quieres de clientes diarios.

Finalmente y como señal definitiva de que allí se come bueno y barato, dos policías de servicio entraron al local para tomar su hora de almuerzo.

No había nada más que buscar.

Como si lo anterior no fuera razón para aventurarse a probar su oferta, los aromas que se escapan de la cocina inundaban el estacionamiento provocando en nosotros una verdadera lujuria gástrica.

En ese momento, ya estábamos “engancha’os” y minutos más tardes hicíamos fila mientras observábamos las delicias que eran servídas a los que estaban primeros en la fila.

Mofongos rellenos, filetes de pesca’o con tostones, bifté con papás, carnes fritas desfilaban frente a nosotros desde la cocina al mostrador como “top model” en pasarela.

Cual de todos más apetecibles y cada cual haciendo del proceso de selección uno más difícil.

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Salmón en salsa criolla, tostones y ensalada en Mocho’s Café Cayee

Finalmente me tocó el turno de pedir y allí, como oráculo griego, un papel escrito a mano en marcador y pagado con “tape” al mostrador me mostraba el camino a seguir: Filete de salmón en ajo o salsa criolla con dos acompañantes y refresco: $10.00

Repetí lo escrito en el cartel a manera de orden y la joven en el mostrador me contestó, “en salsa criolla es que es bueno”.

De primera intención lo de salsa criolla o al mojo, como se le conoce por la costa sur a la guarnición de aromáticos en salsa de tomates, no me pareció buena ida para complementar el salmón, pero si “la nena lo recomienda”.

Fue de esta manera que terminé en una fonda cayeyana de nombre Moncho’s Café, disfrutando de un almuerzo memorable compuesto por un filetito de salmón bien preparado, con muy buena textura y complementado de una delicada versión del mojo isleño, tostones y ensaladas.

Definitivamente una fondita de nuevo cuño cuya oferta gastronómica, atenciones, limpieza y buen ambiente lo hacen sentir a uno como si estuviera almorzando en la casa de viejas amistades.

Si está por Cayey y es “fondero”, Moncho’s Café es una alternativa que vale la pena visitar…

Buen provecho.

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