Criminalidad, federales y pánico moral

Por Gary Gutiérrez
Publicado: martes, 25 de septiembre de 2012

“La federalización es lo único que funciona, porque si no, yo les digo que Puerto Rico se puede convertir en Juárez, México, o peor. Y gracias a nuestros esfuerzos conjuntos, entiendo que eso no está sucediendo”.

De esta manera se expresó en medio de una conferencia de prensa donde se daba a conocer la incautación de un cargamento de cocaína la pasada semana Rosa Emilia Rodríguez Vélez, encargada de la fiscalía estadounidense en San Juan, Puerto Rico.

Análisis

De primera intención, me impactó y hasta me ofendió el corte xenofóbico y casi racistas que destilan estas expresiones, sobre todo cuando vienen de una funcionaria de alto nivel en la estructura federal en la Isla.

Al escuchar las expresiones me preguntaba si algún otro u otra fiscal federal en Estados Unidos se atrevería decir que los ciudadanos de su jurisdicción no son capaces de resolver sus problemas y de proteger su comunidad.

La verdad que no puedo ni imaginar la reacción de los residentes y funcionarios electos en estados con larga tradición libertaria como las Dakotas, Nevada, Oregón o California, ante un planteamiento similar por parte de un funcionario federal nombrado por Washington.

Matizada por la incredibilidad, mi mente buscó una explicación a estas declaraciones que parecen dichas más por un personaje como Don Eleuterio que por una abogada con la experiencia de Doña Rosa Emilia.

Como parte de la búsqueda de explicaciones, vinieron a mi mente los maestros Fanon y Memmi y sus explicaciones en torno a cómo el colonizado se convierte en una caricatura del colonizador.

De igual forma mi mente recordó aquel “síndrome del mayoral” del que me habló el amigo Daniel Nina. Ese infame sujeto de nuestro pasado que se sabía sin ningún poder real, pero que ejerciendo el poder del dueño de la hacienda, controlaba a fuete y garrote a los trabajadores que tenía bajo su mando.

Si terrible es el sabor xenofóbico que destilan las mencionadas expresiones, peor es su inexactitud.

Para comenzar, una de las razones para los niveles de violencia que experimenta México en su frontera norte, pues el resto del país tiene envidiables estadísticas de asesinatos, es precisamente la punitiva política belicista antidroga que el gobierno mexicano, cediendo a las presiones de Washington, desató en la región norte del país.

Esto sin mencionar la de fallidas estrategias como la de repartir armas de alto poder y calibre para luego arrestar a los sicarios, que experimentó el gobierno estadounidense en esa región donde la Agencia Federal Antidrogas (DEA) establece la forma en que se hace frente al narcotráfico.

Por tanto, no es como que Estados Unidos no tenga culpa en esa violencia que arropa el Norte de México. Hace menos de dos años, la propia Secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció la responsabilidad que su país tenía en esa violencia.

De igual forma, si se analizan detalladamente las desafortunadas expresiones de la licenciada Rodríguez Vélez se pudiera llegar a la conclusión opuesta.

Lejos de prevenir el Armagedón de violencia augurado por la fiscal federal, de la experiencia histórica se puede concluir que es la presencia de los agentes y leyes federales lo que genera las condiciones para la violencia social y callejera que vive la Isla.

Después de todo, es la política federal antidrogas la que viene fracasando en la Isla desde la década del 1970 cuando el entonces presidente Richard Nixon declaró la guerra a estas sustancias. Incluso es bajo estos estatutos y bajo la vigilancia de los federales que se producen la cantidad de muertes violentas que anualmente se reportan en la Isla.

Me parece que nadie en su sano juicio puede declarar victoria contra el negocio del narcotráfico, cuando según múltiples expertos este ilegalizado negocio es el segundo o tercer sector económico en la Isla, así como uno de los sectores que más empleos directos e indirectos genera.

Pero peor aún, uno pudiera decir que precisamente es la relación colonial de Puerto Rico la que permite la imposición de una fracasada política punitiva por parte de los federales, que a su vez es la razón por la que Puerto Rico no se puede integrar al grupo de naciones donde la tolerancia, la descriminalización y la medicación han logrado avances en el manejo no punitivo de la narcodependencia y por ende han bajado la violencia y la corrupción colateral al narcotráfico.

Por la presencia de las leyes federales es que Puerto Rico no es parte de los países donde la narcodependecia se maneja sin los hipócritas estigmas moralistas con que se manejan en Estados Unidos desde hace más de cien años el consumo de estas sustancias. Países donde el consumo de sustancias psicoactivadoras es menos de la mitad que en Estados Unidos.

Partiendo de lo anterior se pudiera argumentar entonces, que la presencia en la Isla de los federales, lejos de disminuir, aumenta los problemas relacionados con el uso de droga, entiéndase la violencia, la criminalidad y la corrupción que arropa al País.

Pero la observación de esas infortunadas expresiones por parte de la Sra. Rodríguez Vélez no se puede quedar aquí.

Al análisis se le tiene que sumar que las expresiones de doña Rosa Emilia Rodríguez Vélez fueron endosadas por el agente federal retirado y ahora superintendente de la Policía de Puerto Rico, Héctor Pesquera, así como por el administrador colonial de la Isla, Luis Fortuño.

“Creo que en la unión está la fuerza y con esos recursos federales lo que estamos pidiendo son más para darle duro al criminal y al corrupto también”, citó la prensa a Fortuño.

El que las expresiones de la licenciada Rodríguez Vélez, así como las reacciones de apoyo a las mismas, se produzcan a menos de 45 días de una consulta sobre la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos tiene que ser parte del análisis.

Según lo que se comenta en la opinión pública, la única manera que el actual administrador revalide en su puesto, es movilizando a votar a ese sector del Partido Nuevo Progresista que se afectó por las políticas neoliberales que Fortuño trajo de los Republicanos en Estados Unidos.
Es decir, ese sector que no votaría por otro partido pero que pudiera quedarse en su casa y no ir a votar.

Al mirar las expresiones de Rodríguez Vélez desde esta óptica, es fácil ver que se puede tratar de lo que los sociólogos llaman “pánico moral”.

Es decir, cuando se coge un grupo de personas, en este caso “los narcotraficantes” y se demonizan presentándoles como la causa de todos los males sociales que se experimentan en la sociedad, por ejemplo la violencia y la criminalidad.

Los empresarios morales, quienes son los que definen quiénes son ese demonio folclórico objeto del pánico moral, empujarán su solución como la única alternativa al problema, en este caso la intervención federal. Alternativa que sólo puede garantizar su permanencia con la entrada de Puerto Rico como estado federado.

De esa manera, la lógica de estos empresarios morales aparenta ser que, ante el miedo de que se vayan los federales y que nos dejen solos frente al demonio del narcotráfico, los simpatizantes de la unión permanente de Puerto Rico con Estados Unidos se moverán a votar.
Claro, esos empresarios morales apuestan a que una vez en la caseta de votación, estos electores terminarán votando por el partido que representa esa “unión permanente”.

En fin, sean estas hipótesis correctas o no, lo importante es que las expresiones de la fiscal Rosa Emilia Rodríguez Vélez, no sólo son de corte xenofóbico y desacertadas, deben verse como ofensivas e insensibles para un pueblo que diariamente ve a sus hijos morir o ser encarcelados simplemente por entrar al único negocio que les ofrece oportunidades de empleo bien remunerado.

Anuncios