Se duplica el trasiego de cocaína por aguas caribeñas

viernes, 7 de septiembre de 2012
Francisco Rodríguez-Burns / frodriguez@primerahora.com

El Caribe está caliente…, pero no es por el calor del verano.

Los cargamentos de cocaína que se envían por estas aguas se han disparado, al punto de que se estima que se duplicó la cantidad: de 40,000 a 80,000 kilos anuales. Y este aumento coincide con el posicionamiento de narcos de la vieja guardia en Puerto Rico.

Muchos de estos criminales fueron arrestados a finales de los años 80 y 90, pero ahora tienen un gran interés en retomar su posición en el bajo mundo. De hecho, parte de la violencia que se vive en las calles de la Isla se vincula a “mandados” de los narcotraficantes que eran más cercanos en edad a notorios capos, como “Junior Cápsula” y “Angelo Millones”.

La Administración federal Antidrogas (DEA) adelantó los nuevos estimados tráfico de cocaína a Primera Hora y confirmó las rivalidades entre los nuevos criminales, que intentan controlar más terreno para vender drogas, y la vieja escuela, que intenta retomar las riendas del millonario “negocio” ilegal.

A diferencia de muchos criminales jóvenes, los narcos que fueron encarcelados en las pasadas dos décadas mantienen estrechos vínculos con los carteles internacionales.

“Están las nuevas y las viejas rencillas. Están los narcotraficantes de ayer, los que están presos. Esos están tratando de controlar el trasiego fuera de las cárceles porque están molestos con la manera que los nuevos narcotraficantes están manejando el negocio”, alertó el director interino de la DEA para Puerto Rico y el Caribe, Pedro Janer, en una entrevista exclusiva con Primera Hora.

“No te puedo decir que hay un Pablo Escobar en Puerto Rico, pero están los Junior Cápsula, los Angelo Millones, toda esa gente son personas que tienen conexiones, que tienen vínculos directos con las organizaciones colombianas y mexicanas.

Esas relaciones toman mucho tiempo en desarrollar”, agregó.

Janer enmarcó el alza en el contrabando en el Caribe y los nuevos frentes de batalla entre los narcos en un contexto global que hace de Puerto Rico un botín codiciado por las bandas criminales colombianas y los carteles mexicanos.

Grosso modo, están pasando unos 30,000 kilos de cocaína anuales por Puerto Rico, pero la cantidad podría aumentar significativamente mientras se aprieta el cerco en la frontera entre México y Estados Unidos. Se cree que entre el 20% y el 30% de la droga que llega a la Isla se vende para consumo local, mientras que la cantidad restante se transporta a Estados Unidos en vuelos comerciales. Muchos de los trabajos para coordinar el envío y recibo de la droga se paga con más droga.

“Durante los últimos cuatro meses, están llegando directamente desde Venezuela y Colombia a Puerto Rico y las cantidades están aumentando. Cuando antes veíamos incautaciones de 200 y 300 kilos, ahora estamos viendo 800, 1,000, 1,200 y 2,000 kilos”, aseguró Janer.

A esto se suma un marcado interés en los carteles mexicanos en mandar a sus representantes al Caribe para coordinar los alijos e incursionar en otras empresas criminales. Por años, los colombianos habían ejercido esta función, pero arrestos recientes de miembros de carteles mexicanos en la República Dominicana ratifican la extensión de los tentáculos de las organizaciones en el Caribe.

Impacto directo a la sociedad boricua

Para algunos estudiosos del tema, como el profesor de justicia criminal Gary Gutiérrez, el arresto de capos en Puerto Rico no ha tenido el efecto determinado.

De hecho, el recrudecimiento de la violencia que ha atravesado Puerto Rico durante los pasados años, particularmente en el 201, cuando se registró un aumento sin precedente en la cantidad de asesinatos, puede guardar relación con una población que ha gravitado en torno a drogas de diseño y, por consiguiente, una competencia más férrea entre los criminales que se dedican a la venta de estupefacientes.

“El consumo de las drogas tradicionales, como cocaína, marihuana y heroína, está cediendo paso a las drogas de diseño.

Sigue entrando más droga para un mercado más pequeño. Esto ha despertado la violencia tanto en México como Puerto Rico. Esto pudiera ser una de las explicaciones para la violencia” , indicó el especialista al asegurar que los narcotraficantes puertorriqueños tampoco se pueden ver en un vacío, sino como un producto de una violencia cultural.

Referencias parecidas se han hecho para estudiar la narcoviolencia en Colombia y en México. Muchos de los crímenes que cometen los narcotraficantes no necesariamente se deben a la venta de drogas.

“El hecho que haya un narcotraficante involucrado en un asesinato no quiere decir que esto se deba al narcotráfico”, aseguró el experto, al resaltar la violencia que ha vivido Puerto Rico como colonia española y estadounidense y cómo esta historia no se puede mantener distante de la narcoviolencia.

El recién firmado memorando de entendimiento entre las agencias federales y estatales dio paso a una ampliación de los casos procesados por la Fiscalía Federal. Con la iniciativa se han podido detener y procesar una cantidad significativa de sicarios, un factor determinante en la reducción de asesinatos este año, pero también se sabe que muchos delincuentes están dispuestos a tomar el papel de gatillero.

“En una organización hay diferentes posiciones, pero con muchas de estas iniciativas estamos procesando al gatillero. Esto tiene un efecto colateral”, sostuvo el superintendente auxiliar en Operaciones Estratégicas, el coronel de la Policía Francisco Rodríguez Ortiz.

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