Votar “NO”, es votar más allá de la fianza

Por:  Gary Gutiérrez para Claridad : martes, 24 de julio de 2012

 El próximo 19 de agosto, convocados por la actual administración colonial, el pueblo de Puerto Rico votará para decidir el futuro de una de sus protecciones constitucionales, el derecho absoluto a la fianza.

El aparato colonial, dirigido por sus alcahuetes publicitarios, se ocupa de difundir la idea de que esta consulta se trata de una reafirmación de los valores de “las personas decentes” frente a la decadencia y depravación moral de los que llaman “ellos”, es decir de “los criminales”.

De esta manera el partido de gobierno, utilizando la estructura gubernamental repite estribillos como: “si NO votas, ellos ganan”, apelando así a la visión conservadora de los trabajadores pobres que en Puerto Rico se consideran clase media.

Trabajadores pobres que, mientras reciben el embate de las decisiones gubernamentales para favorecer a los ricos, compran la definición de que sus enemigos son los sectores más débiles y explotados de la sociedad, es decir los realmente pobres y los subproletarios.

Sin embargo, más allá del miedo a la criminalidad con que los capitalistas del desastre enmarcan esta consulta constitucional, lo que verdaderamente se dirime el 19 de agosto es si Puerto Rico valida o no el estado de Fascismo Social que imponen los actuales administradores coloniales a nombre de su verdadero representado, el capital.

“Fascismo Social” es un término acuñado por el portugués Boaventura de Sousa Santos para explicar la falta de democracia en los regímenes neoliberales de la sociedad post-modernas o de la modernidad tardía.

Según De Sousa Santos, esta nueva versión no se basa en un régimen político como lo hizo el fascismo en las décadas del 1920 y 30, sino que ahora se apoya en un sistema social y económico donde las instituciones nacionales acceden y se someten ideológicamente al capital en espera de que éste sea el que construya una mejor sociedad.

El pensador portugués explica que este nuevo fascismo se puede dar en tres modalidades o combinación de las mismas: “fascismo del apartheid social”, donde el espacio físico se divide mediante reglamentación que reserva unas áreas para la gente de bien y otras para los salvajes sociales; “fascismo contractual” donde las relaciones de explotación se validan mediante contratos civiles que los débiles tienen que aceptar por falta de capacidad para enfrentarlos legalmente; y finalmente el “fascismo de la inseguridad’ que se produce manipulando el temor de las clases vulnerables, entiéndase la clase media, para que éstas cedan sus espacios a cambio de la protección que prometen los poderosos.

El resultado de este fascismo social, que por definición podemos decir que se viene estableciendo en Puerto Rico desde la década del 1990, es un estado de ilegitimidad donde grandes sectores de la población no se sienten representados por el aparato gubernamental.

Partiendo de una conciencia política educada y desarrollada, parte de ese sector que no se ve representado por el Estado y sus instituciones, recurrirá a la protesta en la calle, la desobediencia civil, la organización de partidos u organizaciones políticas, sindicales o comunales como forma de expresar y canalizar su repudio a ese fascismo.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los marginados por este nuevo fascismo no cuentan con esa conciencia social, por lo que responden como pueden a la marginación y exclusión producto de este régimen.

Para estos últimos entonces, el “buscárselas como se pueda”, en algunos casos incluye el criminalizarse, es opción que se convierte en una forma inconsciente de enfrentarse o contestar la violencia excluyente de ese Estado que dejó de representarles.

Para un ejemplo simple basta mirar al joven adolescente, quien ve en el narcotráfico las oportunidades económicas que el sistema legal le niega al condenarle a empleos chatarras que ni siquiera llenan sus necesidades básicas de subsistencia.

Es por esta razón que la consulta del 19 de agosto tiene una importancia trascendental.

Sí guiado por el miedo a la violencia social, el pueblo respalda limitar el derecho absoluto a la fianza, lo que realmente estará respaldando simbólicamente es el fascismo social que se atrinchera en Puerto Rico, generando la exclusión que termina produciendo la violencia que les aterra.

De esta manera se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que si el país continúa comprando el discurso excluyente que desde el aparato gubernamental imponen los tecnócratas y burócratas al servicio del capital, continuará construyendo una sociedad donde cada vez más personas se sientan descartadas o no representadas, por lo que cada vez habrá más violencia y más criminalidad.

El 19 de agosto le va la vida a la democracia puertorriqueña, no sólo porque está en juego uno de sus derechos constitucionales, sino porque está en juego las bases de la relación entre el ciudadano y el Estado.

Si verdaderamente queremos controlar la criminalidad y la violencia, no hay más opción que votar que “No” en esta consulta. Hacer lo contrario es votar a favor de la violencia y la criminalidad producto del fascismo social que impera en la Isla.

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*El autor es profesor universitario y estudioso de la justicia criminal.

 

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