Sazón y cariño en la costa de Santa Isabel

Por Gary Gutiérrez
Fue una sensación extraña.
Tan pronto me desmonté del carro en el Malecón de Santa Isabel, me transporté a la década del 1960 cuando mi familia recorría las costas del sur de la Isla en busca de dónde comer bien.

Probablemente la suma del aroma marino, el ruido del mar, la música siempre celebrando el amor y los olores provenientes de la cocina del Sea Angel’s Restaurant me embrujaron para trasladarme a esa feliz etapa de mi vida y del País.

Después de todo, el hoy moderno e imponente Sea Angel’s Restaurant no es otra cosa que la reencarnación del antiguo Acuamarina, chiringuito playero en donde por más de tres décadas doña Carmen Tejero, matriarca de la familia que hoy dirige el Sea Angel’s Restaurant, ofreció lo mejor de la cocina costera boricua.

Para el final de la década de 1990, don Ángel García Tejer, pescador y obrero de construcción, le compró el negocio a su madre, doña Carmen, con el fin de reconstruir el edificio y modernizar el negocio.

La vida y los años pasaron, y no fue hasta el 2006 cuando otro Ángel, el nieto de doña Carmen e hijo de don Ángel,  terminó su grado universitario en empresas que el antiguo chiringuito hoy convertido en espacioso local con  dos salones comedor y una elegante barra, reabrió sus puertas al público.

Sin embargo, a pesar de la modernización,  el sabor y sazón de la fallecida doña continúa siendo el puerto de partida para todos los platos servidos en Sea Angel’s Restaurant.

Claro está, ningún plato representa mejor el legado de la abuela que el “mojo isleño” preparado solamente por Don Ángel para acompañar  el pescado frito o los mariscos.

“Es la receta de mamá y solo yo la sé. Dejo que Anri -nombre de cariño para Ángel hijo- me ayude, pero todavía no le he dicho la receta completa”, explicó con satisfacción don Ángel mientras incorporaba especias y condimentos a las casi 20 libras de cebollas que comenzaban a sudar en un enorme caldero de hierro.

Al probar esta salsa sobre una carnosa sama, atrapada el día anterior por los pescadores del Pastillo, se puede entender el orgullo que destila don Ángel al prepararla.

El balance entre el sabor de las especias, el dulce de la cebolla, la acidez de la salsa de tomate y la sazón de la sal y la pimienta hace de esta cocción un complemento memorable para la frescura del pescado fresco.

Definitivamente, en una región donde el respeto por el mojo isleño es casi una religión, el de Sea Angel’s Restaurant merece un lugar en el santoral culinario.

El que en un restaurante se coman buenos mariscos no es de extrañar a nadie, pero lo que sí resultó una sorpresa es lo fuera de liga que está el churrasco a la parrilla que prepara Anri.

En Sea Angel’s Restaurant, la parrilla es el dominio exclusivo del nieto de doña Carmen, quien  pesar de su preparación universitaria obviamente está más cómodo frente al calor de las brazas que en un escritorio.

Preparado de forma muy simple, solo se sazona con sal, pimienta y mucho respeto, el churrasco en Sea Angel’s Restaurant “es un viaje”  según Carlos Pérez, comerciante cayeyano radicado en Salinas.
“Yo viajo toda la Isla probando las carnes, sobre todo el churrasco, y puedo decir que este es el mejor que he comido”, sentenció Pérez quien compartió con La Perla del Sur  su primera visita al restaurante santaisabelino.

 

Por supuesto, esa calidad de carne necesita una guarnición que mantenga el nivel y en Sea Angel’s Restaurante el acompañante es el mofongo.

¡Qué mofongo más interesante y complejo! Una masa de plátano majado en un viejo pilón como de tres galones de capacidad, combina la delicada y húmeda consistencia del mangú dominicano con pedacitos crocantes del plátano frito, todo sazonado con sales y especias que evocan el sabor del mejor platanutre fresco.

Definitivamente es uno de las mejores variaciones del tradicional majado.

Además de acompañar el glorioso churrasco, en Sea Angel’s Restaurant el mofongo se puede servir relleno de mariscos u otras carnes.

En este punto es importante advertirle que si usted se llega hasta Sea Angel’s Restaurant, guarde espacio para los postres.

La experiencia de comer en Sea Angel’s Restaurant no está completa sin probar El Xango, un pedazo de cheesecake enrollado por una tortilla de harina frita hasta dorarse a la perfección, sazonada con azúcar y canela, que se presenta acompañado de mantecado y crema batida.

Definitivamente es un postre “hard core”.

Ahora si quiere experimentar,  puede pedir el cheesecake de mangó y sirope de moras que es una delicia al paladar y la vista.

En fin, vale la pena darse un viajecito hasta el Malecón de Santa Isabel para compartir con la familia García en el Sea Angel’s Restaurant.

No solo será un viaje en el tiempo a los sabores tradicionales de la costa, es una forma de experimentar el cariño personalizado que los García les ofrecen a todos los que llegan hasta su mesa.

Buen provecho.

Anuncios