Publicado en La Perla del Sur 

Por Gary Gutiérrez

 

“Comer aquí es como comer un día de fiesta en casa de mi abuela. La mesa se vería más o menos igual a esta” Daranee Kullatham

Todo comenzó hace poco más de 50 años en Bangkok. La entonces niña de ojos saltones y largo pelo negro, Daranee Kullatham, entró a la cocina de su abuela como aprendiz.

Al igual que la mayoría de las chiquillas de su natal Tailandia, Daranee comenzó de esa manera un entrenamiento que más tarde le permitiría ser la responsable de preservar la manera en que en su cultura se preparan y se sirven los alimentos.

En ese momento, los cotidianos olores, sabores y texturas comenzaron a tomar nombres de especias,  hierbas y de milenarias técnicas de cocción que definen a su gente como una de las culturas gastronómicas más importantes de la humanidad.

Por su ubicación geográfica en medio de importantes rutas de comercio marítimo y terrestre, la cultura culinaria de esta nación asiática es una amalgama de lo mejor de la culinaria internacional.

Décadas más tarde, ya hecha mujer, ese linaje culinario con que la apoderó su abuela y su madre le sirvió para ganarse la vida y mantener a su hija en la fría Babel de Hierro neoyorquina.

Aun cuando los sabores que su abuela le enseñó a producir cautivaron a muchos en la Gran Manzana y que económicamente estaba muy bien, Kullatham jamás se sintió a gusto en Nueva York.

Así que cuando en 1993 tuvo la oportunidad de reubicarse en Puerto Rico, no lo pensó dos veces. Después de todo, el clima, la temperatura y los colores de la Isla le recuerdan su exótica tierra natal.

Primero en San Juan y ahora en Coamo, el linaje gastronómico de su abuela se asienta y busca ganarse el paladar de los puertorriqueños en el restaurante Bangkok & Bombay.

Con solo probar uno de sus platos se nota fácilmente que Daranee Kullatham es real, que su cocina es honesta y que no habrá escapatoria una vez la experimentes.

“No soy Chef, eso es un título muy grande para personas importantes. Yo soy cocinera y hago las cosas como me las enseñó mi abuela, que las aprendió de las de ella”, dijo con el tono suave y aterciopelado característico de las mujeres budistas.

De esta manera, sentarse en el salón del Bangkok & Bombay es más que un ejercicio de estricta alimentación. Cada bocado es una conversación entre los sentidos del comensal y ese saber legado de abuelas a madres y de madres a hijas.

“Comer aquí es como comer un día de fiesta en casa de mi abuela. La mesa se vería más o menos igual a esta”, explicó pausadamente mientras presentaba unos “summer rolls” aderezados con salsa de maní, una sopa Tom Kha de pollo, un maravilloso pato flambeado en salsa de curry y el más famoso de los platos tailandeses, el gaeng massaman -pollo en salsa de maní y curry-.

Los “summer roll” no pueden ser más simples y sabrosos. Trozos de zanahorias, celery, calabacines, pimientos rojos perfectamente cortados en “julianne”, envueltos en papel de arroz y aderezados a gusto con una salsa con base de maní dulce y picante a la vez.

Estos rollitos, con su textura de vegetales crudos, son perfecta compañía para la sopa Tom Kha de pollo: un espeso caldo de pollo y leche de coco, sabroso y delicado a la vez. Definitivamente, un plato obligado en el Bangkok & Bombai de Coamo.

Esta delicada y refrescante entrada sirve de antesala el verdadero asalto a los sentidos, el pato flambeado con curry.

La delicada carne de pato -Long Island- es cocida a fuego lento por alrededor de cuatro horas. Luego se desmenuza y deshuesa para ser cubierta por el poderoso curry que Kullatham aprendió de su abuela y que luego se enciende en llamas para impregnarle un sabor ahumado.

Definitivamente, un plato fuerte y robusto para los más exigentes “foodies”, dispuestos a experimentar nuevas experiencias. Pero ojo, tampoco es para cogerle miedo.

Esta delicia se sirve acompañada por un plato del aromático arroz jazmín que le hace balance y, por supuesto, se puede presentar sin pique, pero eso sería dañar la receta de la abuela de Daranee Kullatham.

En su lugar el pato agridulce es una alternativa no picante y con verdadero sabor tailandés.

Como si lo anterior no fuera suficiente razón para llegarse hasta la Villa de San Blás de Illescas, entre las ofertas de Kullatham se destaca el gaeng massaman.

Esta delicia incluye trozos de carne blanca de pollo cubierta por la espesa y robusta salsa de maní y curry casero que se sirve sobre el delicado y aromático arroz jazmín para balance.

En otras palabras, la encarnación culinaria del Yin y el Yang.

A pesar de que este plato es el más emblemático de la cocina Tai, el servido en Bangkok & Bombai compite entre los mejores, a juicio de Gabriel Ocasio Dávila, un “foodie” y bloguero que visitó el local desde Fort Lauderdale, donde vive en el estado americano de Florida.

No hay argumento, consumidas y experimentadas estas delicias, el comensal está a la voluntad de Daranee Kullatham y de su linaje culinario.

Sin embargo, la seducción gastronómica no termina aquí. Del sacrosanto de la cocina surge Kullatham para acertar el “Coup de grâce”, es decir el Thai Deep Fried Ice Cream.

Helado de vainilla cubierto por tempura y ade-rezado con una salsa de leche de coco y pedacitos de malanga y batata.

Sí, leyó correctamente. “Aderezado con una salsa de leche de coco y pedacitos de malanga y batata”. No hay nada más que decir: jaque mate.

En resumen, el restaurante Bangkok & Bombai en Coamo no es para todo el mundo. Sin embargo, para aquellos que verdaderamente disfrutan experimentar y dejarse seducir por nuevas sensaciones culinarias es una parada obligada y altamente recomendada.

Después de todo, no solo se trata de los poderes seductores de la cocina de Daranee Kullatham. Se trata del saber de generaciones.

¡Buen provecho!

22 de febrero de 2012

 

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