Por: Gary Gutiérrez: Especial para El Post Antillano
En medio del cotidiano ejercicio de cotejar lo que se comenta en las redes sociales, me topo con la nueva “medida anticrimen” que la administración de Luis Fortuño copia de Estados Unidos.

Cubierta por un manto de necesidad y de protección para las víctimas, Fortuño aprobó la primera ley de destierro en Puerto Rico. El novel estatuto prohíbe el acceso a los parques y locales de entretenimientos para niños a los convictos de delitos sexuales.

Un vistazo simplista a este asunto puede llevarnos a preguntar cuál es el problema con esta medida. Después de todo, nadie puede negarse a que se protejan los niños del país.

Asumiendo que las premisas que dan parte a las medidas son correctas, que no lo son pues está probado que la inmensa mayoría de los delitos contra los niños se comenten es ambientes domésticos donde el victimario es parte de la familia, la misma es totalmente impráctica pues requeriría identificar a cada persona que entre a un parque o plaza pública. Esto además que resuelve un problema que no existe. ¿Cuándo fue la última vez que de un parque o lugar de entretenimiento se robaron un niño?

Las últimas cifras que vi, el 99% de los secuestros de niños en el país resultan ser controversias de custodia y el acusado es el padre o la madre.

El peligro que si tiene esta medida es que, siendo la primera medida de destierro que se impone en el país, abre las puertas para que esa estrategia se copie como forma de “manejar” otros comportamientos desviados.

Banished: the new social control in urban America
Banished: the new social control in urban America

En su libro Banished: The new social control in urban Amercia, Katehrine Beckett explica como este modalidad de destierro termina creando más problemas que los que resuelve, pues termina excluyendo cada vez más a los sectores ya excluidos de la sociedad como los convictos.

Beckett documenta como personas que son sometidas a leyes similares a estas no pueden recibir servicios para manejar su vicio pues el centro que se lo ofrece o el refugio que les permite dormir bajo techo está en un área denominada como de alto trasiego de drogas y a ellos como convictos de delitos relacionados a las drogas se les prohíbe estar en esos sectores.

De igual forma narra como individuos tienen que tomar varias guaguas para evitar una ruta que pase por las áreas señaladas o la historia de una joven que no puede visitar a su madre y su hija, pues el sector donde ellos viven esta igualmente prohibidos para ella.

En fin que nuevamente, la administración utiliza el pánico moral para empujar medidas que no solo terminan no resolviendo nada, sino que siguen creando una sociedad de exclusión donde cada día menos personas pueden participar de la vida colectiva.

No estoy defendiendo los ofensores sexuales ni mucho menos los pederastas. Lo que digo es que ya está documentado y estudiado como medidas como estas abren la puerta a más problemas de los que resuelven.

Lo que también digo es que seguir castigando y estigmatizando a alguien que cometió un error y cumplió la pena, es una receta para crear más criminales no para bajar la delincuencia.

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