P.Rico-Hablar de “estado de emergencia nacional por criminalidad” es un recurso que garantiza votos, pero no resuelve el problema, asegura experto

05-01-2012 10:36:00

Por Cristina del Mar Quiles
San Juan, 4 ene (INS).- Es muy común entre los políticos hablar de planes anticrimen, todos enfocados en hacer que la Policía, de alguna forma ataje el problema.

Sin embargo, mucho más que los estudios y las opiniones de expertos, es la realidad misma la que demuestra que tratar la criminalidad como un fenómeno a combatir con mano dura no es efectivo.

Comoquiera, tan reciente como el lunes, el gobernador Luis Fortuño apostaba por repasar los planes de trabajo para las situaciones particulares de cada región policíaca.

Mientras, su retador para la gobernación por el principal partido de oposición, Alejandro García Padilla, lo acusaba en comunicado de prensa de fracasar en combatir el crimen, calificando a Puerto Rico como en “estado de emergencia nacional”.

García Padilla insistía, además, en su propuesta de “activar la Guardia Nacional con la idea de intervenir con la entrada de drogas y armas, crear y ampliar el rango de detective, profesionalizar y modernizar la fuerza y detener el gasto millonario en propaganda de este gobierno, para dirigirlo a un aumento de sueldo a los policías que se fajan trabajando”.

A juicio del criminólogo Gary Gutiérrez, los discursos de ambos políticos son muy útiles para conseguir votos, pero no sirven para atender efectivamente la situación.

“Hay unos teóricos que apuntan a que los ejecutivos, entiéndase presidentes y gobernadores, han tenido que proyectarse como fiscales protectores de víctimas, pero cuando esa defensa lo que hace es reproducir ese discurso de mano dura, es sumamente preocupante. Son visiones punitivas que desconectan la criminalidad de su origen real”, explica el profesor universitario.

De acuerdo con Gutiérrez, tanto Fortuño como García Padilla están en una contiendo tratando de ganarse el voto de los puertorriqueños, “un voto conservador que ha sido comprado con el discurso del castigo como una forma de manejar la criminalidad”.

“La ‘mano dura’ se ha comprobado que no sirve para resolver el problema, pero sí para complacer electores”, apunta.

A la perspectiva local también se le suma la catalogación que recientemente hizo el secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, de que el tema de la criminalidad en Puerto Rico “es un asunto de seguridad nacional que tenemos que confrontar”.

A las expresiones, el comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, respondió con una propuesta para la creación de la “Frontera del Caribe”, que busca emular el impacto que ha tenido “Frontera Suroeste”, responsable de aumentar significativamente los recursos que se destinan a los estados de la frontera con México. Nuevamente, un tratamiento punitivo.

“A mí lo que me preocupa de eso es que cuando en Estados Unidos, en el ambiente político, se habla de seguridad nacional, se habla de estado excepción, es un estado de emergencia donde se pueden tomar medidas mas drásticas”, resaltó el criminólogo.

Recordó que bajo supuestos de asuntos de seguridad, en Guantánamo siguen detenidos centenares de prisioneros, pues se permite al estado no cumplir con su parte del contrato social. Dijo que la cuestión de “emergencia” ha servido también para imponer la Ley 7, despedir empleados y bajar sueldos; “es un vocabulario muy peligroso para los ciudadanos”.

Entonces, en vez de responder a la emergencia, que insta a actuar con urgencia y no tanto con certeza, corresponde dirigir la sociedad a una de mayor justicia social.

Y es que, según Gutiérrez, la criminalidad no es en sí el problema sino el síntoma de una profunda crisis que surge de dos espacios “fatales”: “la economía no le sirve a la mayoría de los jóvenes para ganarse la vida y la sociedad se ha edificado de forma que invita a estar todo el tiempo consumiendo, incluso cosas que no necesitas y son desechables”.

“Los jóvenes prefieren entrar en la industria de la ilegalidad, donde te puedes buscar el peso y comprarte el iPhone que te dicen que tienes que tener, los tenis…”, expresó el experto.

Por eso, al buscar cuáles son los países con menor criminalidad en el mundo, nos topamos con lugares donde a cada persona se le garantiza su espacio, donde no hay sectores altamente explotados por otros y, en varios, donde se han tomado medidas de tolerancia al uso de la marihuana.

Dice el experto que para reducirse la criminalidad, pasarían dos generaciones desde el momento en que verdaderamente se comience a bregar con ello, pero, “en esencia, hasta que no desarrollemos un proyecto de país donde todos participemos, no vamos a superar esta crisis, que es una crisis económica”.

“Hasta que no empecemos a ver la criminalidad no como un burbuja de seres endemoniados y personas sin valores y la veamos como resultado de procesos económicos que son excluyentes y no entendamos que la vigilancia y el castigo no funcionan, no vamos a estar siendo efectivos”, afirmó.INS
cmq/lp
PURI0/POLI0/TRIB0/REDO0/ESUN0

Anuncios