18 Noviembre 2011

Cientos de asesinatos no fueron contados

Estadísticas revelan abismales distancias entre conteos de la Policía, el ICF y Salud

Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com

Las estadísticas oficiales de la Policía apenas han rozado el millar de asesinatos. El 1994 con 995 muertes violentas fue el año que más se acercó. Pero tal vez no se quedó corto de la terrible cifra.

Y es que tanto el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) como Estadísticas Vitales del Departamento de Salud, añaden cerca de una veintena de homicidios a los contados por la Policía.

Para el ICF en el 1994 hubo 1,020 homicidios mientras que Salud situó la cifra en 1,017.

Esto lo que significa es que este 2011, con todo el horror que ha causado, no es el primer año en que se llega a la fatídica cifra de 1,000 asesinatos.

Además del 1998, cuando se registró una tasa de asesinatos de 27.3 por cada 100,000 habitantes, el otro año, salvo el actual, que se puede comparar en términos de incidencia criminal fue el 1942 cuando hubo 525 muertes violentas. Esto implicaba, en la población de entonces, una tasa de 27.4.

Estimados apuntan a que el 2011 terminará con una tasa de 30.5 asesinatos por cada 100,000 habitantes.

Las diferencias en torno a la cantidad de casos entre estas tres agencias no es algo inusual, en parte porque el ICF y Salud utilizan criterios médicos para determinar si una persona fue víctima de una muerte violenta.

La Policía utiliza, en cambio, el Manual Información Uniforme de Datos del Crimen del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) para clasificar un asesinato, explicó el coronel Francisco Rodríguez, de la Superintendencia Auxiliar de Operaciones Especiales (SAOE) de la Policía.

Las diferencias entre los criterios, por ejemplo, puede llevar a que el ICF y Salud reporten una muerte en defensa propia como homicidio mientras que para la Policía no lo es.

No obstante en algunos años, las diferencias son abismales. Entre el 1997 y el 1999, la Policía no registró unas 412 muertes violentas. En el caso de 1999, que con 593 asesinatos registrados por la Policía aparece como el año de menos incidencia criminal de los pasados 20 años, las estadísticas del ICF revelan 702 muertes violentas y las de Salud 705, una diferencia de 109 en el primer caso y 112 en el segundo.

En el 1998, 158 muertes violentas desaparecieron de las estadísticas de la Policía según el ICF y 167 según Salud.

Según el criminólogo Joel Villa, para quien los números del ICF son los más confiables, estas diferencias en criterios podría facilitar la manipulación de estadísticas de asesinatos.

Estadísticas manipuladas

Según Villa, aunque todas las muertes que aparecen en el conteo del ICF no son asesinatos, la estadística es un indicador confiable sobre cuánta gente muere de manera violenta en Puerto Rico.

“Los datos de las tres agencias muestran que no se encuentran integradas y ello ha sido conveniente para que sean manipuladas las estadísticas por parte de la Policía”, dijo Villa.

Actualmente, personal del ICF y la Policía llevan trabajan en una comisión que busca consolidar las estadísticas del crimen. Este diario supo que el comité trabajaba con unos 53 casos de discrepancias en las clasificaciones de la Policía y el ICF.

El coronel Rodríguez no pudo precisar a cuánto ascienden las discrepancias detectadas en el 2011. Indicó que actualmente la revisión del comité se concentra en los casos ocurridos en el 2010 en la región de San Juan.

Rodríguez indicó que la mayor parte de las diferencias se han encontrado en las regiones de Bayamón, San Juan y Carolina. Estas tres regiones junto a las de Caguas y Ponce son las de mayor incidencia criminal en Puerto Rico.

El criminólogo Gary Gutiérrez, indicó que aunque los 999 asesinatos reportados hasta la tarde de ayer son considerables, esto no puede verse como un barómetro del crimen en Puerto Rico.

Gutiérrez señaló que para medir la violencia se necesita tomar en cuenta desde los delitos que se reportan hasta elementos como la economía, la educación, entre otros referentes relacionados a la calidad de vida.

“El problema cuando se mide la eficiencia basándose solo en la estadística (es que), con el tiempo, la propia estadística se convierte en el problema y no el crimen que tratan de combatir”, dijo.

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