25 Septiembre 2011
 

 

 

Si no mejora la economía no baja el crimen

Mientras que en Estados Unidos la criminalidad sigue bajando, en la Isla ocurre todo lo contrario

De acuerdo a un estudio sobre el crimen en la Isla, el 94% de los delitos son por motivos económicos. (Foto END/Archivo)
 
 
Por Brunymarie Velázquez / brunymarie.velazquez@elnuevodia.com

 

 

A pesar de las medidas implantadas por la administración actual para que la racha delictiva y la crisis económica se detengan, analistas consultados coinciden en un ángulo: el golpe criminal no cesará hasta que la economía mejore.

Con la tasa de desempleo más alta en quince años y una cifra de crímenes que ha incrementado en un 17 por ciento entre el 2007 y 2009, Puerto Rico se enfrenta a un panorama económico y social incierto al que las autoridades no parecen tener solución.

Tras más de cuatro años de la peor recesión en casi ocho décadas, desde la Gran Depresión del 1930, la Isla entró este año en un periodo de depresión económica, según el último informe de la Junta de Reestructuración y Estabilización Fiscal, publicado en junio pasado.

Y es que la crisis financiera y criminal se mantiene potente en un ciclo que aparenta expandirse.

Las estadísticas revelan que las crisis financiera y criminal mantienen una tendencia expansiva. A medida que la economía formal se debilita, estimula a la ciudadanía a recurrir a conductas delictivas o ilegales para sobrevivir, explicó el economista Joaquín Villamil.

El doctor José Alameda, economista y profesor del Colegio de Mayagüez, realizó un estudio entre los determinantes del crimen en la Isla y reveló que un 94% de los de delitos son por motivos económicos.

Alameda planteó que a medida que la fuerza trabajadora disminuye y decae la salud financiera, la tendencia se encamina a un aumento en los delitos contra la propiedad, como los escalamientos, hurto de auto y apropiaciones ilegales.

Ciclo que se repite

Historiadores sostienen que temporadas de caídas económicas, como en la Gran Depresión en la década del 1930 y la crisis social tras la Segunda Guerra Mundial, desataron un aumento drástico en la violencia.

Sin embargo, la paradoja: el golpe criminal en Estados Unidos merma y, simultáneamente, se acentúa en la Isla.

En Estados Unidos, donde se sobrevive una crisis financiera, la tasa de delincuencia ha bajado sustancialmente e, incluso, el año pasado estableció récord con una disminución en la incidencia criminal de más de 50% desde 1991.

Por contraste, Puerto Rico vio el segundo número más alto de asesinatos en su historia y la proyección de crímenes para finales de 2011 apunta a que la nueva década comenzará con 65.76% de aumento en el crimen en relación a la anterior.

Según el criminólogo Joel Villa, Puerto Rico no es comparable con los estados norteamericanos. La diferencia se debe a la deteriorada economía y los pocos recursos dirigidos a la educación, que son el principal agente para prevenir las conductas delictivas.

“La economía en Puerto Rico es diferente a la de Estados Unidos, y en la Isla se ha intentando ejecutar las mismas medidas para combatir el crimen sin los recursos económicos”, sostuvo Villa. “No hay dinero para programas de prevención ni para educación y en lugar de prevenir, se ataca el resultado”, sostuvo el criminólogo.

Además de la diferencia en las bases económicas, Villa sostuvo que las políticas anticrimen en la Isla, desde la implantación de Mano Dura Contra el Crimen, “han atacado las consecuencias de las prácticas prohibicionistas, pero no han fomentado la prevención”.

“Las generaciones que vienen serán más violentas”, vaticinó Villa.

El doctor Daniel Nina, dio el ejemplo de la medida anticrimen del presidente George Bush padre a finales de los 1980. “A mayor represión, mayor activación de las fuerzas criminales por defenderse”, dijo Nina.

Más crimen que en Luisiana, uno de los estados más violentos de Estados Unidos

Por otro lado, la seguridad pública de Luisiana, que a pesar de ser uno de los estados más violentos de Estados Unidos y tener una población parecida a la de Puerto Rico, tiene una tasa de 11.8 asesinatos por cada cien mil personas, mientras que en la Isla ese índice es el doble, según el informe federal.

Aunque parece ser una comparación alarmante, para el criminólogo José Raúl Cepeda no es justa porque Puerto Rico tiene una situación geográfica y demográfica particular.

“Es injusto compararnos con estados de extensas áreas rurales y que no tienen la misma densidad poblacional, a mayor densidad poblacional, mayores las probabilidades de crimen”, sostuvo Cepeda.

Según el último censo, en Luisiana viven alrededor de cien personas por milla cuadrada, mientras que en Puerto Rico exceden los 1,113 habitantes, el segundo territorio con mayor densidad poblacional después del estado de Nueva Jersey.

Bulimia social

Para el criminólogo Gary Gutiérrez, la escasez monetaria es el principal detonante en el crimen pero se recrudece con otros factores como la exclusión económica y social de “que tú vales en la medida en que puedas gastar”, que generan frustración en el individuo que carece de poder adquisitivo.

La bulimia social es un término creado por un sociólogo británico y se define como el proceso en que la sociedad descontenta “devora a los marginados y los expulsa” cuando no forman parte de ella.

El criminólogo expuso que este proceso de exclusión e inclusión, catalogado como “Bulimia social”, lleva a los sectores marginados a darse cuenta de las pocas posibilidades que tienen para salir de la pobreza, por lo que las actividades criminales se convierten en una alternativa.

“Vivimos en una sociedad que es política y económicamente excluyente, con algunos sectores que ven el crimen como una forma de empoderarse”, aseguró Gutiérrez.

“La actividad delictiva, en especial la economía subterránea, genera un alto nivel de ganancia y hay gente que está dispuesta a correr el riesgo. Lo hacen por necesidad, porque le provee una ganancia rápida sin estudiar”, expuso, por su parte, Alameda.

A pesar de que la tasa de participación laboral en la Isla enmarcó que 61 de cada 100 personas en edad productiva no trabajan -la más baja en 30 años-, en agosto pasado, el desempleo cerró en 16.4%, el más alto en los últimos quince años.

Economía paralela

Según Villamil, el dinero que se produce en la economía informal, incluso el de la subterránea, no llega a las arcas del gobierno y mantiene el ciclo de crisis.

“La crisis genera una economía informal paralela que no se contabiliza como se contabiliza la economía formal, pero que existe”, expuso Villamil. “La línea entre la economía subterránea y el crimen es muy finita”, aseguró.

La economía formal es la que está dentro de los parámetros reguladores del Estado y que alimenta la estabilidad financiera del país a través de las contribuciones. La informal, es la economía que no llega a tributar al Departamento de Hacienda. Incluye el mercado clandestino de vendedores de productos básicos y la economía subterránea, definió Alameda.

Esta última crea un hueco en el fisco, que tiene una resonancia negativa en la ciudadanía. Según Alameda, entre menos dinero se reporte a Hacienda, menos presupuesto puede dirigirse para mejorar la seguridad pública.

Villamil y Alameda coincidieron en que es difícil hacer una correlación empírica que lleve a precisar que a medida que la economía empeore aumenta la criminalidad.

“Es difícil ser precisos, porque (el cálculo) se hace con delitos reportados y no todos los delitos se reportan”, indicó Alameda. A esto se añade la falta de transparencia de la Policía para mantener íntegras las estadísticas de crímenes en la Isla, según fue señalado en septiembre por el Departamento de Justicia Federal.

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