06 Septiembre 2011

El crimen no da respiro

Expertos atribuyen alza en asesinatos a políticas erradas

Por Daniel Rivera Vargas / drivera2@elnuevodia.com

Aún faltan prácticamente cuatro meses para que acabe el año de año, pero ya la cifra de asesinatos -que en las pasadas horas añadió a un comerciante decapitado en medio de un robo, dos atletas baleados en una discusión y un hombre muerto bajo un colchón- supera por mucho los homicidios de todo el año 2007.

La cifra de asesinatos en todo el año 2007 fue de 728, mientras que en el 2011 ya la cifra asciende a 785, según datos oficiales de la Policía.

Hasta ayer al caer la noche había 13 asesinatos en el fin de semana largo desde el viernes. También se desprende de las cifras de la Policía que a esta fecha en el 2010 se habían cometido 669 asesinatos, 116 menos que lo que va del 2011.

Estudiosos en el área de lo criminal creen que la razón para que en pocos años la incidencia de asesinatos haya aumentado tanto se debe a políticas erradas del gobierno para combatir el crimen.

“Lo que ha pasado es que todo lo que podían hacer mal, lo han hecho mal. Ante la crisis económica del 2008, ya las políticas neoliberales habían comenzado para el 2008, pero esta administración se quitó los guantes y las clases trabajadores se quedaron fuera de la capacidad de producir”, indicó José Raúl Cepeda, profesor de justicia criminal en la Universidad Interamericana en Ponce.

También está la forma en que manejan el problema de la droga, que ha incluido en tiempos recientes la caída de figuras importantes en el narcotráfico como Angelo Millones y Junior Cápsula. La criminalización de un producto que mucha gente busca es lo que en Estados Unidos generó mucha violencia en las décadas del 30 del siglo pasado, cuando lo prohibido era el alcohol, pero ahora son otras sustancias, narró el sociólogo.

Según Cepeda, se debe descriminalizar la posesión de droga -aunque continúes atacando el narcotráfico-, tal como han hecho California. Esto permite que más agentes estén en la calle para combatir otras formas de crimen.

“El gobierno no esta dando palos a ciegas porque ellos saben que aplican estrategias que nunca han funcionado, los anteriores dos superintendentes (José) Figueroa Sancha y (Pedro) Toledo admitieron que atacar los puntos de droga lo que hace es exacerbar la violencia, pero lo hacían”, dijo Cepeda.

Otra deficiencia es en los supuestos programas de medicalización, donde se alega promover la medicación a través de permitir en la reforma de salud el acceso de la buprenofrina -un reciente medicamento para combatir la adicción. “En Salud, la cantidad de gente atendida y la cantidad de programas es mínima. Si quieres hacerlo, tienes que hacerlo como lo hizo Holanda y más recientemente Portugal, meterla (los medicamentos antiadicción) en un plan nacional de salud. Aquí lo que hay es un discurso, pero no hay la acción”, dijo Cepeda.

Mientras, el criminólogo Gary Gutiérrez, entiende de forma similar: “Desde el 2009, las políticas neoliberales que ahora aplica aquí la administración Fortuño han generado aumentos de violencia en todas las partes donde se han implantado”.

Aludió al despido de empleados públicos -dice que si 30,000 personas se quedan sin trabajo y solamente un 10% tiene que delinquir para ganarse la vida, eso nada más representa 3,000 delincuentes más en la calle- y otras medidas que aumentan los niveles de ansiedad en la población y la búsqueda de respuestas al margen de la ley.

“¿Tú sabes el nivel de ansiedad que crea que dos personas de la clase media, que participaban del proceso de consumo por el ‘fiao’, el uso de las tarjetas, de repente se quedan sin trabajo? Tú sabes los niveles de ansiedad que produce eso?”, planteó Gutiérrez. “Un estado donde te corta el agua, porque te atrasas 10 días… pues si acueductos le corta el agua el ciudadano se las busca con un pillo (de agua)”.

En entrevistas por separado, ambos profesores explicaron también que la sociedad puertorriqueña emerge de diferentes procesos de violencia, el colonialismo, la violencia machista o de género y el capitalismo.

“Los puertorriqueños somos violentos, amamos violentamemnte, criamos violentamente a nuestros hijos e incluso socializamos violentamente. Mira nuestras expresiones de socialización. Si tú miras fijamente los programas del mediodía toda la comunicación es gritada”, indicó Gutiérrez.

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