Por Gary Gutiérrez

En Puerto Rico, chinchorrear  es el término usado para describir la experiencia de visitar pequeños establecimientos de comida conocidos como chinchorros.

Estos pequeños negocios operados por familias, que en otros países se pueden conocer como kioscos o chiringuitos, regularmente son templos donde se venera la culinaria tradicional de la Isla.

En la zona montañosa, las carnes a las brazas, los tubérculos hervidos, los arroces combinados con granos, así como las tradicionales frituras que distinguen la comida caribeña constituyen la oferta más común.

Mientras que en la costa, los pescados, la langosta, el crustáceos y el pulpo,  son la alineación estelar de la oferta gastronómica.

Uno de esos chinchorros es la Lechonera de la Playita del pueblo de Adjuntas.

Ubicado en la entrada sur del poblado desde hace más de 50 años, el centro de atención del negocio es una vitrina donde es el puerco asado el principal protagonista.

Como en todo chinchorro boricua, acompañando el lechón asado, en la vitrina de la Lechonera de la Playita  se encuentran el arroz con gandules, legumbre parecida a la lenteja pero más almizclado, el arroz blanco, habichuelas o frijoles rojos guisados de forma tradicional y guineos verdes hervidos.

Si bien el sabor y la sazón del lugar son buenas y muy tradicionales, el aspecto del negocio no es menos enraizado.

Su terraza con vista al rio y al bosque es un excelente espacio para relajarse y compartir con sus amistades o familia.

En fin que si usted es de los que disfruta del pasar el rato entre comida tradicional, fresco y naturaleza, cuando visite el Pueblo del Gigante Dormido, pare por la Lechonera La Playita, pídale una fría a doña Lourdes y coteje que maravilla ofrece su vitrina.

Buen Provecho.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Para ver estas fotos en el Foto-Blog de Gary Gutiérrez

Anuncios