Al descubierto posible esquema de manipulacion estadistica en la Policia

Al descubierto aparente intento de manipular números del crimen.

Por Ricardo Cortés Chico / Publicado en El Nuevo Día

rcortes@elnuevodia.com

La noche del 2 de abril ladrones forzaron con un cuchillo la puerta de la casa de Kemer Rojas en Humacao. Fue un escalamiento en el que los pillos se apropiaron de una computadora y un reproductor de música portátil.

Sin embargo, el policía que tomó la querella alteró los hechos al indicar que el robo lo cometió alguien “con acceso” a la residencia, para que pareciera un desfalco y no lo que fue, un escalamiento. El desfalco es un delito Tipo II, menos grave que el Tipo I y no aparece en las estadísticas de la Policía.

El caso de Rojas es sólo un ejemplo de una práctica que, según comprobó este diario, parece tener mucho arraigo en la Policía: la alteración de los hechos de un delito para hacerlo parecer otro de menor gravedad y reducir la estadística del crimen.

El Nuevo Día supo o tiene evidencia de que esto pasa en al menos nueve de las 13 regiones policiales.

Hay fundamentalmente tres maneras de hacer esto: se cambian los hechos para que pase de ser un Delito Tipo I a uno Tipo II, se deja la denuncia sin número de querella para que no haya constancia de su existencia o se agrupan múltiples casos bajo un mismo número de querella de modo que parezca que sólo se trata de un incidente.

Según varios expertos, estos no son esquemas nuevos. No obstante, todos aseguran que desde la escalada en la violencia en el 2009 la frecuencia en la manipulación de los datos es mayor. Fuentes apuntan a que hay distritos y precintos en que en las estadísticas sólo aparecen la mitad de las denuncias.

Histórica ola criminal

Todo esto ocurre en medio de la histórica ola de asesinatos de los últimos dos años, durante la cual el superintendente de la Policía José Figueroa Sancha y el gobernador Luis Fortuño se han defendido insistiendo en que todos los delitos Tipo I, menos los asesinatos, han bajado.

Actualmente, la presunta merma en delitos Tipo I es de 13.1%, casi toda correspondiente a delitos contra la propiedad, como el escalamiento, apropiación ilegal y hurto de auto.

Hasta el 29 de abril las estadísticas de la Policía reflejan una baja de 2,794 delitos Tipo I, con comparación con el año pasado. Todos estos incidentes, menos 49, son delitos contra la propiedad, que son los más manipulables, según José Luis Pacheco, un profesor universitario que fue teniente de la Policía.

Robos y desfalcos

El esquema más común es hacer pasar los robos como desfalcos. En el Manual para la Información Uniforme de Datos del Crimen que usa la Policía, el desfalco es definido como “la malversación por un delincuente, para su propio uso o fin, de dinero, bienes o alguna otra cosa de valor encomendada a su cuidado, custodia o control”. El escalamiento es la penetración ilegal a una estructura con la intención de cometer un delito mayor o un robo.

Bajo estos esquemas El Nuevo Día pudo constatar con informes policiales casos de automóviles “desaparecidos”, y no hurtados, robos en vehículos en los que en la querella sólo se reflejan los “daños” en la puerta del automóvil, y “pérdidas” de carteras que habían sido dejadas por bañistas a orillas del mar mientras se daban un chapuzón. Muchas de las querellas dudosas examinadas no tenían el número completo.

Según el ex teniente Pacheco, esto permite que ni tan siquiera haya constancia de que el incidente existió. Según fuentes, el informe lo preservan en los cuarteles sólo en caso de que el querellante algún día haga una reclamación. Entonces, le asignan número.

La regla hotel es el otro esquema, aseguraron varias fuentes. Esta regla provee para que se pueda presentar sólo un informe cuando ocurren escalamientos en un día o en varias fechas en hoteles, moteles, casas de alojamiento o instalaciones de almacenamiento.

“Pero eso lo están aplicando a urbanizaciones y a hechos separados, que a veces ni ocurren en un mismo día”, señaló una de las fuentes.

Marginan a los que se nieguen

Varios agentes entrevistados pero que prefirieron no ser identificados por temor a represalias, señalaron que en algunos precintos y distritos un agente que se niegue a manipular un dato estadístico puede enfrentar represalias como un cambio de turno, la cancelación de días libres y la marginación por el resto de los compañeros que participan en el esquema.

“Los que se prestan para esto reciben beneficios”, dijo un agente de la región de Bayamón.

Para los criminólogos, Gary Gutiérrez y José Raúl Cepeda, el problema es el uso excesivo de las estadísticas para combatir el crimen, dejando a un lado el resto de los factores, como la economía, el desempleo y la desigualdad social, que aceleran la actividad criminal.

“Cuando se enfoca demasiado la estadística, esta se convierte en el fin. Es decir, lo que se busca es bajar la estadística y se deja de buscar que se prevengan los delitos y para algunos la forma más fácil de manejar esto es marroneando la estadística”, dijo el profesor Gutiérrez.

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