Publicado orginalmente on marzo 8, 2008 by Cucharón Boricua| Deja un comentario 

Luego de un tiempo ejerciendo la tediosa labor de observar, estudiar y documentar lugares donde comer, se desarrolla cierta habilidad para “leer” la simbología que describe una buena fonda criolla. 

 Una de las señales básicas lo es el tipo de clientela.  

Las fondas de verdad, regularmente son frecuentadas por personas mayores que conocen como debe ser la comida. También son patrocinados por empleados públicos, especialmente policías que están todo el día en la calle y que saben donde es que se come “B&B”, es decir bueno y barato. 

La “barroca” decoración de estos lugares es otra de las señales. Siempre incluye, carteles, fotos y recortes de periódicos alusivos al pueblo donde están ubicados.  

Por supuesto, también hay cartelones rústicos donde se anuncian los especiales y las reglas de la casa. “Hoy no fío, mañana si, o “Cuajito con guineos, todos los sábados”, son ejemplos típicos. 

Otra de las señales que establecen la naturaleza “fondil” de un local, lo es la presencia de un radio sintonizado a una de las estaciones locales, donde probablemente pasen por intercambios sus anuncios.  

Además de los iconos físicos de lo que es una fonda “hard core”, estos establecimientos se distinguen por una idiosincrasia especial.  

Cuando le dicen: “siéntese y coma, bregamos con la cuenta después” o cuando uno pide algo y el dueño le dice, “le puse un vasito de caldo, pa’ que lo pruebe”; usted sabe que esta en una fonda de verdad.  

Como toda basílica, en este caso del sabor, las fondas genuinas tienen su lugar sagrado.

 Allí en el espacio mas privilegiado del establecimiento se ubica la vitrina de frituras. Tipo de comida que no puede faltar en cualquier fonda que se respete. 

Si usted llega a un sitio para comer y reconoce las señales antes descritas, usted puede estar seguro seguro que está en una fonda.

Este es el caso de Ramos Café en la calle Capitán Correa de Ponce. 

Allí su dueño Jesús “Chito” Ramos, es el que cocina. No es chef, nunca estudió, pero es el que sabe como se hacen las cosas. 

El menú regularmente consta de dos o tres platos que esperan por los comensales en la mesa de vapor. 

Menú que solo se le puede describir como “boricua línea dura”. Sancochos, cuajo, carne frita, chicharrones de pollo, chuleta, guisos de todas clases, conforman la siempre variable carta del “especial” del día.

De vez en cuando hay “conbíf”. Si, así mismo.  Conbíf, no “corn beef” como lo comen los gringos.  

Carne enlatada guisada con el sofrito boricua, papas fritas, rueditas de guineos maduros y huevo. Claro que se sirve con arroz, habichuela (que tiene calabaza)  y tostones.  

Esta amenidad, que es parte del “confot food” boricua, es preparada como el resto de la oferta del Ramos Café, sin condimento en exceso. Cuando uno lo disfruta, puede recrearse en el juego de los sabores naturales, salados y dulces, de los ingredientes. 

Como si el menú de los especiales de Ramos Café, no fuera suficiente, su verdadera seducción se guarda en la vitrina de las frituras.

 “Wow”, es la mejor expresión para describir estos tesoros gastronómicos. Las empanadillas repleta de carne, pollo o jueyes, son extraordinarias. Otra vez, el relleno de estas frituras sabe a lo que se supone, no a sobrecitos, cubitos o polvitos.  

Entre las frituras del Ramos Café, el estatus de elite lo ostenta la empanadilla de bisté machacado. Siiii, así mismos es, empanadilla de bisté machacado. “Brutal” como dicen los jóvenes.

Por excelentes que sean las empanadillas, donde se reconoce la técnica de freidor profesional de Chuito es en las alcapurrias. Para lograr preparar que esta delicia de yuca rallada no sea grasosa, se requiere maestría. 

Si usted es verdaderamente “línea dura” con la fritura, no le puede faltar el pique.

Por eso, la vitrina de frituras en Ramos Café, esta siempre coronada con varias botellas “pique” criollo. Delicioso liquido producto de la maceración del “ají bravo” en vinagre, agua o extracto de frutas como la piña. Pos supuesto el de Ramos Café, es receta de la casa.

 Después de narrado, puede haber duda de que Ramos Café es el retrato de una fonda verdadera.  

Sitios como este son la última trinchera de la nacionalidad gastronómica. Por tanto, se puede decir que Chuito es uno de los comandantes de esa resistencia. Alcapurria o muerte, ¡VENCEREMOS!

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