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Continúa el Fascismo Burocrático en Ponce

Por Gary Gutiérrez
Como si en Ponce sobraran los negocios y los empleos, el Municipio de Ponce continúa hostigando y persiguiendo a pequeños comerciantes del casco histórico de Ponce.
La víctima más reciente de este fascismo burocrático fue el comerciante José Francisco Alvarado dueño del negocio Dulce Fruta en la calle Cristina de la Ciudad Señorial.
Según explicó el comerciante, aún cuando no hubo quejas de nadie, ni querella alguna, la ubicación de un rótulo en la acera frente a su negocio provocó que la intervención de la Policía Municipal y la imposición de dos multas de 250 dólares.
Las intervenciones policiacas, que se producen en horas en que el negocio está ocupado con clientes, aparentan ser arbitrarias, ya que no intervienen con otros negocios, algunos de los cuales utilizan rótulos similares para bloquear espacios de estacionamiento.
El propio municipio utiliza esta práctica en algunas de sus dependencias.
Alvarado, quien dijo sentirse frustrado,  se pregunta si las intervenciones corresponden a un patrón de persecución selectiva en su contra.
“Me siento perseguido y hostigado, las veces que han venido lo han hecho en hora que el local está lleno” explico Alvarado
Por otra parte, surge la pregunta de quién gana con estas intervenciones. ¿Qué se resuelve con las mismas? ¿Si no hay quejas, por qué las intervenciones?
Es claro que esta situación dramatiza lo inadecuado del Código de Orden Público, que criminalizando una conducta que no tiene víctima, termina afectando a los pequeños comerciantes que como Alvarado han apostado al desarrollo del casco histórico.
Las leyes deben ser para servir al bien común y no para hostigar a la gente trabajadora.
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