¿Por qué nos saboteamos?

Urge romper la maldición de Malinche

Por Gary Gutiérrez  Originalmente publicado en http://periodicolaperla.com

 “Tu, hipócrita que te muestras humilde ante el extranjero, pero te vuelves soberbio con tus hermanos del pueblo.

 Oh, maldición de Malinche, enfermedad del presente

 ¿Cuándo dejarás mi tierra..?

¿Cuándo harás libre a mi gente?”

Maldición de Malinche, por Gabino Palomares

El pasado domingo, como gran parte de los puertorriqueños, puse un listón fúnebre en la estufa y salí a la búsqueda del almuerzo.

Tras la mejor opción, me encaminé por la nueva carretera PR-10, camino a la Lechonera de mi amigo Picu.

De repente, tan pronto me desvié para Adjuntas, ¡Horror! Un domingo a la 1:00 de la tarde y Luis no abrió el negocio.

Desilusionado y “hambriento”, me puse a indagar qué paso y por qué no estaba allí ese santuario del sabor.

“El Municipio lo cerró, pues le falta un documento que Luis solicitó y que la Agencia no le han enviado”, dijo una de mis fuentes.

Molesto y frustrado, veo que esta actitud de prepotencia que caracterizó por décadas la Oficina de Permisos municipal y que en los pasados años aparentaba estar en proceso de superarse, vuelve a anquilosarse en el Ayuntamiento ponceño.

Este es el segundo incidente que en dos meses llega a mi conocimiento en torno a esta oficina.

Hace poco más de un mes, pequeños comerciantes del casco histórico recibieron de esa dependencia municipal una prepotente carta “ordenando” la remoción de promoción de sus vitrinas.

Esto se suma a los operativos que se realizan en horas de la noche, cuando los negocios están dando servicio.

Por supuesto, mi mentalidad anarquista, pero sobre todo mi visión académica sobre la opresión contra el débil como vehículo de ilusorio de apoderamiento, define estos procesos como prácticas para imponer la autoridad por la autoridad misma y no en función del bienestar colectivo.

Este proceso de abuso burocrático en las colonias políticas está documentado, tanto en la bibliografía académica como en la cultura popular.

El psiquiatra franco-caribeño Frankz Fanón es solo una muestra de esa bibliografía.

En su lapidario libro “Los Condenados de la Tierra”, el psiquiatra de la opresión explica cómo el burócrata colonizado se apodera, oprimiendo al pueblo que cree tener bajo su dominio.

Por otro lado, el cancionero latinoamericano cuenta con la obra del maravilloso Gabino Palomares. Este cantor nos recuerda cómo el indígena “Malinche” le rinde culto y respeto al extranjero, mientras desata la soberbia contra sus hermanos.

Ya está bueno de prepotencias burocráticas.

No sé, pero debo entender que estos abusos son la política pública de la señora Alcaldesa. Si no fuera así, entonces se deduce que los subalternos municipales establecen su propia política pública.

No sé qué es peor.

Y no reclamo que el Municipio no siga la ley. Reclamo que tenga una política pública de apoyo a la iniciativa empresarial local.

Si hay que cambiar estatutos, que se modifiquen o se eliminen.

Si hay procesos que dependen del propio gobierno, entonces debe establecerse que si el gobierno no cumple a tiempo con sus procedimientos, debe emitir un permiso provisional.

Hace más de una década, en una conversación privada, un líder popular me explicaba que la ley es como la plasticina, uno la puede moldear y estirar, mientras no se rompa.

Si el Municipio no está dispuesto a moldear y estirar la ley para ayudar a los pequeños comerciantes -como aparenta hacer para las megatiendas y los poderosos económicos- tengo que concluir que las decisiones de cerrar negocios de incipientes empresarios son sólo otra expresión de soberbia, producto de la maldición de Malinche.

Espero que en poco tiempo la Alcaldesa de Ponce me desmienta públicamente y que me asegure que bajo su administración no se ordenará otro cierre de un negocio sin agotar todas las opciones y sin que ella personalmente revise el caso.

Ya es hora de romper con la maldición de Malinche.

(El autor es criminólogo, profersor universitario y columnista de La Perla del Sur. Para preguntas o comentarios puede escribir a garygutierrezpr@aol.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla )

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