Después de todo, ‘saben mejor con cerdo’

Por Gary Gutiérrez

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¡Admítalo! Como a la gran mayoría, cada vez que usted se encuentra frente a la vitrina de un chinchorro, observando delicias porcinas como costillitas, pernil o el sublime cachete, su mente se torna en un campo de batalla casi apocalíptico.

En su interior, el cerdito con alas y aureola le dice “Recuerda el colesterol, los triglicéridos y la presión”, mientras que del otro lado el de cuernitos rabo y tridente le sugiere “Métele mano, se vive sólo una vez. Mira qué riiiiiiiiiiiiico ese cuerito”.

Termine o no comiéndose el lechón, la experiencia es siempre frustrante.

Sin embargo, el consumo moderado de la carne del cerdo no es necesariamente negativo para su salud, de acuerdo con la publicación española Eroski Consumer, http://www.consumer.es/.

La revista virtual asegura que la información científica más reciente apunta a que la carne de cerdo es tan sana como cualquier otra e, incluso, puede ser más saludable que el filete de ternera.

La publicación va más lejos y asegura que la grasa del cerdo es “la más rica en ácidos grasos monoinsaturados”.

Las grasas monoinsaturadas son las que se relacionan con el colesterol bueno y regularmente se asocian con los aceites vegetales como el de oliva.

Por supuesto, la cantidad de grasa dependerá del corte que se seleccione.

Lamentablemente las partes más sabrosas tienen esa cualidad, precisamente por el alto contenido graso, es decir, la tocineta, los cachetes, las patas, la cabeza y la pansa.

Sin embargo, partes como el lomo o el filete de lomo son de poca grasa y excelentes consistencias.

De igual forma, piezas como las chuletas y los perniles -delanteros o traseros que son más tiernos- no sólo tienen poca grasa, sino que además es fácil de removerla antes o después del cocido.

Esta cualidad -remover fácilmente la grasa- hizo que al final del siglo pasado los procesadores de carne porcina en los Estados Unidos lanzaran su campaña “Pork, the other White Meat” o “Cerdo, la otra carne blanca”.

La exitosa campaña publicitaria todavía está vigente y entre sus manifestaciones se destaca el portal virtual http://www.theotherwhitemeat.com/Index.aspx, que destaca las virtudes de esta carne y ofrece miles de resetas para su consumo.

El espacio explica que el cerdo que se consume hoy bajo la supervisión del Departamento de Agricultura federal (USDA) contiene 16 por ciento menos de grasa y 27 por ciento menos grasas saturadas que la carne porcina que se vendía en los Estados Unidos 15 años atrás.

Así que la próxima vez que su mente se encuentre en medio de esa batalla gastronómica, no desespere. Con un poco de información, usted podrá llegar a un balance entre lo saludable y lo sabroso.

Después de todo, citando al chef convertido en escritor y talento televisivo, Anthony Bourdain, “no es que los vegetales no tengan buen sabor. Es que saben mejor con cerdo”.

 

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