Por Gary Gutiérrez

Originalmente publicado en La Perla del Sur: http://bit.ly/bn8uK8

Desde este mes, La Terraza de Plaza de Caribe se engalana con el mural, ‘Conciencia Ambiental’, del joven artista villalbeño radicado en Nueva Jersey, Alexis Romero Santiago.

El monumental trabajo que tiene sobre 30 pies de largo y 11 de alto, suplanta así al famoso mural de Rafael Ríos Rey, ‘La Fiesta de Ponce’ que tras 18 años bajo la custodia del centro comercial regresa a su casa en el Museo de Arte de Ponce.

A diferencia del trabajo en acrílico de Ríos Rey, donde sobrias tonalidades de marrón destacaban las costumbres del Ponce de la década de 1950, el trabajo de

Alexis es una obra de medios mixtos, donde el uso de aerosol, los marcadores, el rolo y las brochas producen una obra con sabor de arte urbano, característico del graffiti.

No obstante, a pesar de ese carácter citadino y contemporáneo, su contenido no puede ser más antiurbano.

Inspirado en La Biblia cristiana, el joven Romero Santiago utiliza brillantes colores y el contraste entre los amarillos naranja y azules para ilustrar la agresión urbana contra la naturaleza.

“Es la lucha del bien y el mal, la luz de la naturaleza contra la oscuridad de la ciudad”, explicó.

Al mirar la obra de izquierda a derecha, la naturaleza evoca al Cristo de la crucifixión, cuya mano extendida es traspasada por “el clavo” de la ciudad moderna.

 

Sin embargo, aun cuando la obra  tiene una inspiración religiosa, y a pesar de que Romero Santiago entiende que su arte es sólo una herramienta para que su “Señor” difunda su Evangelio, este trabajo se aleja de la tradicional  estética religiosa y pentecostal.

El estilo semi callejero de la obra deja un sabor casi a Nueva Era, que idealiza la vuelta al estado natural de la tierra.

Este simbolismo religioso no es casualidad, pues según Romero Santiago, el concepto plasmado en el mural es producto de sus oraciones, reflexiones y de la inspiración de su Dios.

Huérfano de padre y madre desde los cinco años de edad, Alexis se crió con su tía Noemí Santiago, quien además de cobijarle físicamente, lo encaminó por “los caminos del Señor”.

Ahora con 25 años de edad, y al ganar el certamen que garantiza el espacio de exponer su trabajo frente a cientos de miles de clientes que visitan el centro comercial del Sur, el artista recuerda sus comienzos en el arte.

Hijo de Villalba

Sus primeros pasos los dio en el pueblo de Villalba, donde el pintor José A. “Toni” Pérez  le dio las primeras lecciones de pintura, las únicas que le ayudaron a evolucionar del dibujo simple y comenzar su desarrollo como artista.

Su trabajo también ha sido influenciado por la plástica de Eliel Pérez, el talentoso hijo de Toni, y por Moisés Castillo, todos artistas con influencia religiosa.

 

Más tarde en su vida, la técnica de Alexis se vio influenciada por sus vivencias en la Pontificia Universidad Católica, donde además de exponerse al trabajo de sus profesores, se expuso al arte urbano o callejero.

Fue así que se integró a un “crew” de grafiteros bajo el seudónimo EXY85. Junto a ellos, los “South Flow”, reclamaban para su arte las paredes de la Ciudad.

“Uno tiene que tocar tierra, para reclamar victoria”, dijo el joven artista al explicar que el graffiti callejero no lo llena, pues es una violación de la ley y como cristiano se siente obligado a cumplir con la “ley del hombre”, al igual que con la de Dios.

Incluso el joven artista va más lejos y asegura que Dios le dio esta oportunidad en Plaza del Caribe como premio por haberse alejado de la calle.

Tras este logro, el joven artista -quien  se ve a sí mismo como un guerrero religioso cuyo ministerio es la plástica- regresa a los Estados Unidos para estudiar diseño artístico en Filadelfia, una ciudad donde, en las pasadas décadas, el arte callejero ha logrado una enorme legitimidad artística.

De esta manera, garantiza que seguirá “grafiteando” para su Señor…

El colosal mural, que tiene sobre 30 pies de largo y 11 de alto, ha marcado una sensacional huella artística en el centro comercial Plaza del Caribe.

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