http://www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=258200

Arresto de Agosto no significa nada en mundo de las drogas en PR

En siete meses han arrestado más de 300 personas y desmantelaron 78 puntos de drogas

 

San Juan, Puerto Rico. Estadísticas manejadas por agencias federales estiman que las operaciones de narcotráfico en Puerto Rico mueven entre US$10,000 millones y US$15,000 millones anualmente y están ocasionando el 75% de los crímenes que ocurren en la isla, pese a la publicitada iniciativa de la policía, denominada “Golpe al Punto” y a los constantes operativos realizados por la Agencia Federal Antidrogas (DEA).

José Raúl Cepeda Borrero y Gary Gutiérrez, criminólogos entrevistados por Diario Libre, coincidieron en que el apresamiento de José Figueroa Agosto (Junior Cápsula) “no significa nada” en el mundo del narcotráfico en Puerto Rico, “porque tenemos el mismo número de usuarios de drogas, el mismo acceso al mercado negro y las mismas debilidades del sistema que existían antes de que lo arrestaran”.

La alta complejidad que ha adquirido esta industria criminal en Borinquen dificulta los trabajos de los organismos antinarcóticos, especialmente en cuanto a la obtención de pruebas que permitan procesar judicialmente a los cabecillas de las redes una vez apresados. A un mes del arresto de Figueroa Agosto, la Fiscalía Federal en Puerto Rico continúa enfrascada en la difícil tarea de armar el rompecabezas de las pruebas en su contra y todavía no le radica cargos por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero.

Mientras, la violencia y los crímenes asociados a la venta de drogas en la isla mantienen un clima de preocupación en la ciudadanía. Paradójicamente, la preocupación parece mayor cada vez que es desarticulada una organización criminal, debido a la guerra que se desata entre grupos rivales para controlar las áreas que quedan sin cabeza.

Cepeda advirtió que la violencia en la isla está garantizada, “porque el consumo de drogas sigue con una tendencia al alza, mientras se deterioran los niveles de vida de la población a causa de la crisis económica y el desempleo”.

El mercado y el dinero

El mercado negro de la venta de drogas narcóticas crece de manera espontánea, con ingresos millonarios y una larga cola de delitos asociados, como robos, secuestros, asesinatos, pandillerismo, corrupción y lavado de dinero.

Se trata de una industria ilegal de gran impacto financiero en Puerto Rico. El economista Gustavo Vélez explicó que si se toma como parámetro el valor económico de US$15,000 millones estimado por las agencias federales, “el narcotráfico estaría ocupando el segundo renglón más importante de la economía boricua, después de la manufactura. Bajo ese escenario, la narco-economía representaría el 16% del Producto Interno Bruto (PIB)”, amplió el profesional en un análisis del tema.

Sin embargo, lejos de esos cálculos -y con ánimos de defender la política anti-crimen que desarrollan los organismos de seguridad- el gobernador Luis Fortuño, acompañado del superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, informó que en los últimos siete meses han sido desmantelados 78 puntos de droga a través de la iniciativa “Golpe al Punto”, y más de 300 personas fueron detenidas. Asimismo, se confiscaron US$203,069, unos 540 vehículos y 9,060 bolsas de cocaína y otras cantidades de marihuana, heroína y crack.

Perdiendo la guerra

Pero los números ofrecidos por las autoridades no logran cambiar la percepción de muchas personas que consideran que los “malos” están ganando la guerra contra las drogas en la isla, sobre todo al considerar la rapidez con que cada día aumenta la cifra de asesinatos, muchos de los cuales llevan el sello inconfundible del sicariato. Las muertes violentas en lo que va de año ya suman 564, 33 más que en el 2009 para la misma fecha.

Ambos especialistas, consultados por DL, restaron méritos a la actual política antinarcóticos que ejecutan las autoridades por su “baja efectividad” y por “no estar contribuyendo de manera contundente a lograr los objetivos que dan vida a la ley contra el tráfico de drogas”.

Sobre el particular, Gary Gutiérrez señaló que los tres objetivos principales de la ley son eliminar la producción, reducir el consumo y rehabilitar a los usuarios de estupefacientes “pero nada de eso se está logrando, pues las estrategias antinarcóticos sólo están dirigidas a arrestar personas y a incautar drogas, sin atender el problema social de fondo, que está dado en la exclusión de sectores sociales, la pobreza, la marginación, la falta de oportunidades, la violencia, los conflictos de las familias y el abandono social”.

Explicó que en el caso de Puerto Rico, el problema del consumo de drogas es cada vez más grave y que la venta ilegal de narcóticos no parece disminuir, pese a los constantes operativos que realizan de manera conjunta la Policía de Puerto Rico y las agencias estadounidenses de control de drogas como la DEA y el FBI. “Se hacen cientos de operativos pero los delitos asociados al narcotráfico siguen manteniendo en rojo la tasa de criminalidad en la isla”.

Hace varias semanas, el Gobierno de Puerto Rico, a través de su representante en Washington, Pedro Pierluisi, solicitó a la administración de Barack Obama un aumento en las asignaciones de recursos federales para combatir el crimen, alegando que resulta muy preocupante la alta tasa de asesinatos que se registra en la isla. El funcionario también planteó la necesidad de que la Guardia Costera de los Estados Unidos asigne un avión “para patrullaje costero permanente”, en busca de combatir actividades ilegales.

Sin embargo, para el criminólogo Gary Gutiérrez el problema del narcotráfico no se resolverá con más vigilancia ni con más políticas de criminalización, ya que, según dijo, los “Junior Cápsula” se reproducen en Puerto Rico todos los días dentro de las comunidades marginadas socialmente, donde las oportunidades de superación son escasas y las drogas prometen ser el gran salto económico.

“El problema esta aquí adentro, en el deterioro social y económico en el que se encuentra Puerto Rico, donde estudiar en la universidad es para los que puedan pagar entre 2,500 y 3,000 dólares por semestre, donde escasea el empleo y las oportunidades de progreso personal. Aquí hay un montón de muchachos esperando tener la oportunidad de ocupar la vacante que dejó Figueroa Agosto”.

Dijo que en el panorama actual, el narcotráfico es una válvula de escape para la población marginal o excedente, “porque aquí los pobres y los que no tienen mayores oportunidades se enganchan a militares, a policías o a narcotraficantes”.

En ese contexto, explicó que el arresto de Junior Cápsula más que un duro golpe al narcotráfico en la isla como fue calificado por las autoridades, ha sido “una excelente plataforma mediática de relaciones públicas para los interesados en sustituirlo”.

Por su lado, José Raúl Cepeda indicó que aproximadamente cada diez años hay una nueva generación de narcotraficantes en Puerto Rico. “Cuando un capo es apresado, rápidamente surgen nuevos líderes que buscan colocar su infraestructura de comando y control en la venta de drogas. Hay estadísticas que indican que los jóvenes entran al narcotráfico alrededor de los 15 años y que tienen una expectativa de vida entre los 25 y 30 años”.

Ambos expertos coincidieron en señalar como camino a seguir las propuestas contenidas en la iniciativa de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, que reúne a un grupo de países de América Latina, incluidos México y Colombia, y que propone “abandonar los modelos represivos de tolerancia cero por no haber sido eficaces y comenzar a avanzar hacia políticas que aborden el consumo de drogas narcóticas como un problema de salud pública”.

Tres objetivos

Los tres objetivos principales de la ley son eliminar la producción, reducir el consumo y rehabilitar a los usuarios de estupefacientes “pero nada de eso se está logrando pues las estrategias antinarcóticos sólo están dirigidas a arrestar personas y a incautar drogas, sin atender el problema social de fondo, que está dado en la exclusión de sectores sociales, la pobreza, la marginación, la falta de oportunidades, la violencia, los conflictos de las familias y el abandono social”, afirma Gary Gutiérrez.

De Tania Polanco

 

Anuncios