Cuando la ley choca con la disidencia…

Por Gary Gutiérrez

Publicado en La Perla del Sur Http://periodicolaperla.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1555:cuando-se-usa-la-ley-para-desalentar-la-disidencia&catid=131:desde-la-acera-del-frente&Itemid=410

¡Hola! ¿Cómo estás?

La cotidiana pregunta interrumpió el no menos cotidiano almuerzo de pollo con arroz y habichuelas. Levante la cabeza para reconocer quién me saludaba, al tiempo que casi respondía con el acostumbrado “Bien, gracias”.

No obstante, las palabras no salieron y por eternos segundos, el silencio ocupó el vacio.

– “Pues mira… En realidad no estoy bien. El país me abruma”, me escuché decir.

Horas más tarde, escuchaba en la radio mientras regresaba de una clase nocturna cómo el Estado desataba la violencia contra aquellos a quien llama delincuentes por ejercer la libertad de pensar y expresar libremente sus ideas.

Luego, mientras hacía fila para comprar pan y esperaba por quienes compraban boletos de la Loto, recorría mentalmente una conversación que tuve con el joven académico nicaragüense radicado en Arizona, Luis A. Fernández, autor del libro ‘Policing Dissent’ o ‘Patrullando la Disidencia’.

“No sabes lo necesario que es traducir tu libro al español. Los puertorriqueños necesitamos leer tu trabajo”, le comente al profesor hace unos seis meses, sin saber, pero previendo, a donde nos dirigimos como sociedad en Puerto Rico.

El escrito de Fernández describe perfectamente la forma en que los gobiernos y las estructuras neoliberales del globo responden contra los que se oponen a su visión de mundo.

Una visión de mundo ilusoria y antihistórica, que parte de varias premisas.

Entre ellas, una que sostiene que cuando los ricos de una sociedad tienen mano libre para producir, estos eventualmente repartirán equitativamente las ganancias con sus empleados y el resto de la sociedad.

Asimismo, que la economía es fuerte cuando las corporaciones multinacionales generan ganancias incontables, el gobierno es mínimo y sólo está para asegurar el espacio de producción de esas ganancias, mientras el pueblo sólo es una herramienta para ello.

Ese es el “orden” que tanto proclaman aquellos que justifican la agresión contra los que se atrevan protestar.

El libro ‘Policing Dissent’ recoge y documenta la organización social y el uso de la “ley” para desalentar la disidencia contra este proceso.

Explica Fernández que el proceso tiene cuatro etapas. Primero, la reglamentación del espacio público, socolor del orden y el desarrollo de un ambiente limpio y agradable.

A ese proceso algunos sociólogos le llaman “disnilandización” del espacio público, lo que convierte a las comunidades en escenarios de organización en donde se puede vivir en paz, después que uno no se atreva a ser diferente.

En Puerto Rico este proceso ya está en marcha con los “Códigos de Orden Público”.

La segunda etapa es organizar la respuesta a cualquier protesta, nuevamente, manejando el espacio público.

Es decir, cuando algún grupo anuncia que protestará contra ese “orden”, el Estado arbitrariamente le asigna un espacio para que lo haga.

Esto nos lleva a la tercera etapa: aquel que ose protestar en otro sitio o que de alguna manera viole algunas de las leyes de ordenamiento, enfrentará la represión directa del aparato estatal.

De igual forma, esos que no se sometan a protestar como ordenen los representantes del Estado, serán definidos ante los medios como criminales, delincuentes o revoltosos.

Asimismo, serán detenidos y removidos del área. De esa manera se desarticula la protesta.

Finalmente, tras desatarse la violencia estatal y detenerse los disidentes, no se presentan cargos.

Regularmente los detenidos se mantienen bajo la custodia estatal por varias horas, para luego ser liberados, sin radicación de cargos o llevarlos ante un tribunal.

De esta manera, la política de control social antes descrita escapa el escrutinio judicial.

¿Suena familiar?

Así las cosas, partiendo de este libro y las conclusiones de este joven académico se debe entender que el proceso de represión que vive el país trasciende los funcionarios de turno.

Esta es la forma en que el sistema defiende sus intereses, independientemente de quién ocupe los cargos públicos.

En fin que, independiente de lo que usted piense sobre huelga de la UPR, la política económica que se impone en el País o de cómo usted evalúe la represión que se genera en el proceso, es importante que entienda algo.

Los incidentes de violencia que se viven en Puerto Rico no son situaciones espontáneas o producto de excesos por parte de los funcionarios a cargo.

Son la forma establecida para responder a la disi-dencia y no van a cambiar con un relevo de partido o gobernador.

Este protocolo está aquí con la intensión de quedarse…

En ese momento me di cuenta que había llegado mi turno y que varios jugadores de loto me increpaban por detener la fila, pensando en musarañas.

¡Gracias a Dios los jugadores no me entraron a palos por perturbar el “orden” en la fila!

(El autor es criminólogo y profesor universitario. Para preguntas o comentarios puede escribir a garygutierrezpr@aol.com )

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