“El fracaso es de la sociedad misma”

Urgen cambios a los modelos anticrimen

Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com

Operativos, arrestos, drogas, armas… Como la marea, por momentos sube y baja, pero no acaba. Otras personas ocupan los puestos de mando, luchan por el control de los puntos de droga y se repite el ciclo delictivo.

Es un mal que ha azotado al País por los últimos 30 años y que seguirá repitiéndose a menos que se cambie el enfoque con que se trabaja el problema del narcotráfico y el crimen, coincidieron ayer varios expertos.

“Hoy se llaman el Ángelo Millones (el presunto narcotraficante Ángel Ayala) y mañana será otro, con otro nombre”, señaló Gary Gutiérrez, profesor de criminología en la Universidad Interamericana en Ponce, en reacción a un artículo publicado en este diario sobre los capos que controlan el trasiego de drogas en la Isla.

No hay una varita mágica que resuelva del todo esta problemática del tráfico de drogas y el crimen. Pero sí modelos que pudieran atenuarla significativamente, señaló José Vargas Vidot, director de Iniciativa Comunitaria.

Dijo que lo ideal es que se aborde desde distintas disciplinas y que se reenfoque la discusión. “La adicción, que mueve la economía de las drogas, es un problema de salud mental, no uno de índole criminal”, aseguró el galeno.

“Si se disminuye la demanda (por las drogas) desarrollando buenos planes de acceso a tratamiento puede ayudar a resolver el problema. Lo otro es descriminalizando toda esa actividad relacionada al consumo de drogas. Es importante que hagamos alto al mercadeo del miedo… La medicación, que no es legalización de la droga, es un área que se debe proponer”, dijo Vargas Vidot.

“Estamos hablando de que la mitad de la gente en la calle se iría. Se le quita el poder a los puntos de drogas, se quitan las ganancias, se reducen los negocios y disminuye el crimen que generan… Esto se ha probado en países en que se ha implementado la medicación. Por alguna razón aquí hay resistencia para implantarlo y no se quiere cambiar el sistema”, dijo, por su parte, Juan Panelli, director de “ Amor que Sana”.

Un cambio radical

En tanto, la medicación es un cambio radical al sistema punitivo en el que se impulsa el castigo y hasta, en algunos sectores, se promueve la eliminación de derechos civiles a las personas involucradas en el narcotráfico, dijo Gutiérrez.

“Eso se ve cuando hay situaciones dramáticas de crimen. De inmediato la frustración nos lleva a pensar que hay que quitar derechos para facilitar el proceso de encarcelamiento, pero esa no es la respuesta. Nadie se beneficia quitando los derechos civiles, que costaron sangre. Además, el problema es de salud mental”, agregó.

Para Vargas Vidot, la raíz de todo el asunto es la desigualdad social, que no da opciones de desarrollos para algunos sectores de la sociedad.

“Esos personajes que vemos en el narcotráfico no surgen porque en sus inicios sean personas malas, sino porque se les vendió un proyecto social que no eran viable para ellos. Son personas que tienen capacidades por encima de lo normal, inteligentes, pero con pocas destrezas sociales, totalmente excluidos de posibilidades de éxito en otros renglones… El fracaso es de la sociedad misma”, dijo Vargas Vidot.

“Si llevamos 100 años haciendo lo mismo y no hemos podido controlar el asunto es lógico tratar otra cosa. Sólo un idiota sigue tratando hacer lo mismo pero con resultados diferentes… ¿Por qué Álex Trujillo o Ángelo Millones están en esa industria y no están en un negocio lícito? Probablemente tuvieron la oportunidad con la droga y no tuvieron oportunidades distintas”, dijo, por su parte, Gutiérrez.

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