Entre nietas, libros y plantas: sobremesa con un ex alcalde

Por Gary Gutiérrez

Especial para La Perla del Sur

 

Tan pronto se detuvo en la puerta era obvio que se trataba de otra persona.

 

Ornamentado con una enorme sonrisa y cargando una gigantesca calabaza producto de una de las fincas familiares, el ex alcalde de Ponce Francisco “Ico” Zayas Seijo proyecta una paz y tranquilidad que contrasta con el ajoro, la tensión y el cansancio constante que tanto distingue a los políticos de carrera.

 

Junto con la calabaza, trajo viandas y habichuelas frescas que en horas serán parte del menú en el “Negocio de Panchi”, el restaurante de su hijo donde convoco a La Perla del Sur para hablar de sus hábitos de comida y de su vida después de la alcaldía.

 

“Quien lo hereda no lo hurta”

 

Mientras su hijo Panchi, pelaba y cortaba la calabaza con cariño casi paternal, el ex Alcalde explicó que para los Zayas Seijo la buena comida, pero sobre todo la buena nutrición, nunca les fue extraña.

 

Su madre, doña Esther Seijo Tisol, fue una de los primeros doctorados en Economía Domestica del País, mientras que su padre, don Héctor Chardón, también doctor pero en agronomía, trabajó como sub secretario del Departamento de Aagronomía durante los gobiernos del desaparecido Luis Muñoz Marín.

 

Pero cuando viene a comer, el ex primer ejecutivo confiesa que tiene las mismas pasiones y debilidades de su mamá, quien a pesar de sus estudios académicos y sus conocimientos sobre nutrición, “moría” por los dulces.

 

Obviamente, como todo buen maestro, no practicaba lo que predicaba.

 

 “El biemesabe de Mami” contesto rápidamente con la expresión de un pre escolar cuando se le pregunto cuál es su plato más apreciado. 

 

“Nada de latitas de coco. Mami raspaba el coco para sacar la leche y luego tostaba con azúcar la viruta que sobraba. Eso lo ponía sobre el bienmesabe que siempre servía sobre una tajada de biscocho de ángel”, recordó.

 

Por otra parte, de su padre aprendió el amor por la tierra.

 

Don Héctor, ahora viudo y consagrado al sacerdocio católico, no sólo amaba su tierra y sus productos, también era muy estricto con las tradiciones.

 

“En casa se cenaba a las seis de la tarde y el que llegaba después de las seis y media, no cenaba. Todos nos sentábamos en torno a la mesa y se disfrutaba de tres platos, sopa, plato fuerte y postre”, recordó Zayas Seijo, mientras explicaba que, a veces “Papá” terminaba con un cordialito.

 

Sin embargo, a pesar de los estudios de su madre y por tratarse de una académica consagrada a enseñanza, la responsabilidad de alimentar diariamente a la familia recaía en Juana Cu, empleada doméstica de los Zayas Seijo.

 

Mujer fuerte -que no le aguantaba boberías a nadie- guisaba las mejores habichuelas del mundo, recordó Ico sonriendo como nene malo.

 

“Con ella aprendí a guisar las habichuelas. Le echaba jamón, mucha calabaza, aceite y azúcar blanca. Si no le pones azúcar blanca y jamón, no son habichuelas guisá”, insistió.

 

En ese momento, Panchi -quien había estado ocupado cortando la enorme calabaza que le trajo su padre- levantó la cabeza y con éxtasis en la cara recordó cómo disfrutaba del arroz y habichuelas con un huevo frito “a caballo”  que le preparaba Juana Cu.

 

De paso, a pesar de su entrenamiento formal y su experiencia profesional en la cocina del desaparecido Puerto Santiago, la cadena Disney y el prestigioso ‘Four Seasons’, Panchi confiesa que la herencia culinaria de sus abuelos y de Juana están siempre presentes en su cocina.

 

La naturaleza con que maneja el cuchillo evoca a un cirujano, mientras se mueve en la cocina con la fluidez de un bailarín.

 

A verlo manejar el filete de carne -que por ser el plato preferido de su padre lo preparaba para la ocasión- era evidente el amor y respeto que este artesano culinario siente por los alimentos que prepara. 

 

Sólo sal y pimienta y unos minutos sobre la plancha para sellar los sabores fue suficiente para que el delicado músculo bovino se transformara en una delicada delicia sensorial.

 

La posta se presentó sobre papas leonesas, acompañadas de espárragos frescos grillados juntos a la carne.

 

Panchi presentó además una ensalada capresse y zetas al vino rellenas de manchego y jamón ibérico, otro de los preferidos de Ico.

 

Era espectacular por su sencillez. 

 

Más allá de la política y el partidismo

 

Mientras disfrutaba de la generosidad de su hijo, Francisco “Ico” Zayas dio rienda suelta a la conversación y explicaba su nueva vida como retirado.

 

Del saque, como se dice popularmente, aclaró que una amiga le explicó que no se decía retirado, sino “jubilado”, pues este debe ser un tiempo de júbilo.

“Jubilo” que en su caso, es evidente.

 

Igualmente evidente es el cambio que se percibe al compartir con el otrora Alcalde, quien aunque declinó hablar de su futuro político, su lenguaje corporal deja claro que esta más cómodo con sus nuevas responsabilidades ministeriales como abuelo y patriarca familiar.

 

Su día -explicó- comienza con una taza de café, sumo que es uno de sus hábitos preferidos, seguido por un momento de reflexión y oración.

 

De hecho, hasta aseguró que tras su salida del Municipio le dedica más tiempo al lado espiritual de su vida.

 

Aunque no se definió como religioso, los temas espirituales son también parte del material que ahora tiene tiempo de leer. Además, los temas históricos y morales encabezan sus gustos cuando a libros se refiere.

 

“Ahora tengo tiempo para leer, leo en el patio”, explicó mientras detalló que al momento lee un libro en inglés titulado “The Tipping Point” de Malcon Gladwell, “History of Latin América” de Marchal Eakin y “La Moral y el Arte de Vivir” del  religioso Juan Luis Lorda.

 

Precisamente, este último lo recomendó, pues entiende que los cambios en costumbres y valores son la peor crisis que afronta el País.

 

Ante la pregunta de qué cosas le preocupaban, ya no como político, sino como padre y abuelo, el veterano dirigente se refirió al mundo que les dejará para vivir.

 

“Me preocupa como poder suavizarle a mis hijos y nietas los años venideros. Veo que el egoísmo y los valores materiales dominan en nuestra sociedad”, sostuvo apuntando al liderato partidista como ejemplo.

 

En resumen

 

Tras su salida de la alcaldía ponceña, Zayas Seijo asegura que ocupa el puesto de chofer oficial de sus nietas, que lee y medita como parte de su búsqueda interior, que atiende y trata de que las tierras familiares produzcan frutos para que su hijo Panchi los transforme en su negocio y que hasta se ocupa del jardín y la cocina de su casa.

 

Sobre su futuro público y la posibilidad regresar a contiendas políticas guardó silencio. Pero a buen entendedor, pocas palabras bastan.

 

Sobre el tema, su nieta Grecia del Mar no estuvo disponible para reaccionar. Sin embargo, fuentes de La Perla del Sur aseguran que prefiere que Ico, su abuelo,  siga siendo su chofer.

 

“Buen Provecho”.

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