Por: Gary Gutiérrez; para el Taller de fotografía práctica: sociología visual y proyectos fotográficos

 

La maltrecha economía colonial de Puerto Rico que promueve el consumo excesivo de bienes importados, que mantiene enormes sectores de la población en el sub-empleo y que solo deja el ilegalizado negocio de sustancia psicoactivadoras como opción de trabajo para muchos jóvenes adultos, genera un clima de frustración y violencia social que pinta las calles con la sangre de unas mil muertes violentas al año.

Por décadas documenté estos trágicos eventos y el drama humano que se desarrolla detrás de cada una de esas tragedias. Este trabajo documental no solo deja un record gráfico y muchas veces morboso de esta situación, si no que también contribuye a la construcción simplista de “lo criminal”.

Esta definición gráfica de “lo criminal” regularmente termina reafirmando las erróneas ideas simplistas que los llamados científicos sociales de la escuela positivista desarrollaron al final del siglo XIX y principio del XX. Tanto estas imágenes como las historias policíacas que le acompañaban en los periódicos reducen estas tragedias a incidentes aislados productos del tráfico de drogas, de individuos desquiciados o de la maldad innata de algunos. Ante esta definición, la respuesta gubernamental es más represión, más vigilancia y más prohibiciones.

Alguien dijo que las guerras, en este caso la guerra contra la droga, siempre hacen buena materia prima para los periódicos. Tras más de dos décadas documentando esa “guerra” contra la droga, puedo dar fe de que esa máxima es correcta. Por otra parte, en este momento mirando atrás me pregunto si el resultado ideológico de esas coberturas es el más correcto…

 

 

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