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Por Sara Del Valle Hernández / sdelvalle@elnuevodia.com

 

No hay que ser un experto en computadoras ni tener una maestría en periodismo: hoy día cualquiera puede contarle al mundo entero lo que quiera a través de su blog, la nueva frontera de la comunicación. 

Cualquier cosa es posible en un blog.

Pueden ser humorísticos, como “El Ñame” (“Países tercermundistas confiesan que visten a políticos americanos en túnicas ‘sólo por joder’, dado que nadie en dichos países de verdad se viste así”)…

… Íntimos, como “Memorias de una amante” (“Ya que nada va a cambiar, entonces, seamos felices los tres. Ya sé, dirán ¡qué descarada!, pero gente, es una realidad”).

… Políticos, como “Sin mordazas” (“La mera mención de William Miranda Marín -en cuya sangre predomina la herencia taína- como posible candidato a la gobernación ha desatado esa actitud de desprecio y de rechazo a la piel que no sea blanca”).

… O culturales, como “Trance Líquido” (“Se notó que la calidad que trajeron para esta edición de Circa 08 no superó la del año pasado”).

El hecho es que los blogs se han convertido en la última trinchera de la expresión personal, en la que cualquier individuo puede manifestar lo que desee sin tener que sujetarse a los criterios de los medios de comunicación tradicionales. En ellos se comparten, con la infinita amplitud que ofrece el ciberespacio, sueños, desdichas, opiniones o cualquier cosa que se le antoje al bloguero o bloguera. No hay reglas.

Un blog o “weblog” es, por si no lo sabe, un sitio personal en internet en donde se publican artículos en orden cronológico y el cual es actualizado con cierta frecuencia. Está diseñado para que, como en un diario, cada artículo (“post”) tenga fecha de publicación, de forma tal que el escritor o bloguero (“weblogger”) y los lectores puedan seguir en orden todo lo publicado y archivado.

Sin embargo, lo que pocos saben cuando comienzan a publicar sus bitácoras, pero que aprenden rápidamente, es que mantener ese espacio de poder trae aparejada una responsabilidad enorme: el sacrificio que conlleva mantener las páginas continuamente actualizadas.

Esto es particularmente cierto para aquellos que generan ganancias con sus escritos, que en algunos casos podrían llegar hasta $70,000 anuales. Así lo expuso el periódico The New York Times en un artículo que publicó recientemente y en el que reseña la muerte de dos conocidos blogueros estadounidenses.

Uno de ellos, Russell Shaw, un periodista especializado en tecnología y muy conocido en la blogosfera de ese país, falleció de un ataque cardíaco hace unas semanas. En diciembre también murió Marc Orchant, uno de los escritores de blognation USA (us.blognation.com), de un infarto masivo. Otro bloguero, Om Malik, de 49 años, sobrevivió a un ataque cardíaco.

Aunque el Times aclara que no se puede hablar de “muerte por bloguear”, los familiares y colegas de los fallecidos señalan que la jornada laboral de los blogueros, que no tiene horarios fijos, los puede llevar a padecer de estrés excesivo.

Hay que dejar claro lo siguiente: el escenario en Puerto Rico es distinto. No se han reportado muertes por bloguear ni hay blogueros cuyas bitácoras generen millones de dólares en anuncios. Lo que sí comparten los blogs boricuas con los extranjeros es el estrés que puede producir en sus autores el mantenerlos actualizados siempre.

Jorge Rafael Nogueras, conocido como El Rata entre los suscriptores del blog de noticias humorísticas El Ñame (www.elname.com), reconoce que escribir un blog todos los días representa mucho trabajo. “Me echo unas dos horas en escribir una historia, esto es sin contar el tiempo que estoy ‘eslembao’ durante el día pensando en qué voy a escribir. Estas dos horas incluyen escribir la historia, buscarle fotos, escribir los calces para las fotos, revisar la historia como cinco veces, subirla al website y ponerle el formato para que se vea bien”.

Con él coincide su colega en ese blog, César Santiago, mejor conocido como El Cangrimán. “Hay días que llego cansado del trabajo y se me hace difícil que se me ocurra algo, pero casi siempre Rafa o Antonio (su otro compañero de labores) están online, y con la ayuda de ellos siempre sale algo, aunque sea cortito”.

El bloguero Antonio Díaz Joglar, que firma sus historias en El Ñame con el seudónimo de Oscar Marrano, acota que dada su ajetreada vida, por lo general escribe sus historias en cualquier esquina desde su “laptop”.

Pero no empece el cansancio que puedan sentir, la renovación constante de las bitácoras es la clave de su éxito. “En nuestro caso, nuestros lectores saben que siempre va a haber algo cada día, y por eso vuelven”, puntualiza Santiago, quien escribe sus “noticias” desde Texas.

En cuanto al aspecto económico, el bloguero Albizu García afirma resueltamente que “en Puerto Rico nadie puede vivir de esto. El mercado no es tan grande para que un blog tenga la capacidad de atraer tantos anunciantes como en otras partes”. García también señala que Puerto Rico es un reflejo atrasado de lo que pasa en Estados Unidos, por lo que aquí pasará algún tiempo antes de que algún blog o bloguero pueda hacer dinero.

“Para que un blog sea exitoso, debe tener unas 30,000 a 40,000 visitas semanales, cosa que no se da en Puerto Rico”, dice por su parte Rafael Matos, profesor de comunicación multimedia de la Universidad del Sagrado Corazón.

Las caras detrás de los blogs

Aunque se pudiera pensar que los blogs son territorio de jóvenes con mucho tiempo libre y poco que decir, los entrevistados sostienen que hay una cantidad considerable de blogueros varones que ya pasan los 30 años y tienen títulos universitarios.

“La mayoría de los que conozco cibernéticamente son hombres, unos de mi edad, otros quizás de unos cuarenta o cincuenta años”, dice Nogueras, de 31 años. “También hay unas cuantas blogueras, así que ciertamente no es dominio puramente masculino”.

La bloguera Julizzette Colón Bilbraut, abogada de 36 años, ve el panorama de la misma manera. “Mi impresión es que hay una proporción de 5 a 3 ó 5 a 4” a favor de los hombres, dice.

“Hay muchos estudiantes universitarios, profesores, maestros, literatos… Gente preparada”, continúa Colón Bilbraut, quien mantiene un blog llamado “With All Due Respect” (withduerespect.blogspot.com/).

Sus impresiones no son erradas. Según una encuesta realizada por Fernando Garrido, del Observatorio para la Cibersociedad, y Tíscar Lara, investigadora de comunicación multimedia, el perfil del “bloguer hispano es de un hombre (73%) joven (el 51% tiene entre 20 y 30 años), con estudios universitarios (70%) y con más de 5 años de experiencia en la red en un 76% de los casos”.

Un fenómeno mediático

¿Por qué los blogs han calado tan hondo? Según Gary Gutiérrez, profesor de Sociología y de Aspectos Legales de las Comunicaciones en la Universidad Interamericana, estos “representan el espacio más puro y accesible de lo que es la libertad de expresión”, ya que retan la tradicional estructura de la prensa, en la que unos cuantos miran lo que pasa y deciden qué es importante “para el resto de los mortales”.

“Ahora, desde cualquier computadora, puedes hacerle frente a ese sistema que impone lo que cree importante, y publicar tu versión de cualquier evento”, añade Gutiérrez.

“Mi blog es mi espacio para opinar lo que me dé la gana”, resalta Colón Bilbraut, quien desde su bitácora discute abiertamente su homosexualidad. “Con el concepto del blog ya no tienes que depender de las publicaciones para expresar tus ideas y opiniones”.

Matos, quien también es periodista, fue más allá al calificar a los blogs como el nuevo periodismo. “La mayoría de los blogueros no estudia periodismo, pero son buenos comunicadores. Esta es la próxima escala en el periodismo ciudadano”, dice.

“No importa cuán trivial o profundo sea el contenido de estas páginas, lo cierto es que los blogs son un fenómeno mediático mucho más grande de lo que aparenta”, dice Gutiérrez.

Los programas para crear blogs, como blogger.com o worldpress.com, hacen que sea muy fácil tener uno. “Es por eso que ves tantos blogueros ahora”, sostiene el bloguero Santiago. “Con estos servicios, sólo tienes que aprender a usar el sistema de publicación, que es tan fácil de usar como un ‘word processor’, apretar un botón que dice ‘publicar’ y se acabó”. Tampoco hace falta una oficina para escribir un blog, “pues muchos trabajan desde su casa o desde sus teléfonos celulares”, dice García.

“Algunos dicen que el fenómeno no durará más de 10 años”, dice Matos. “Pero mientras tanto, está ahí creciendo”.

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