Universidad Interamericana de Puerto Rico

Recinto de Ponce

Programa Graduado de Justicia Criminal

Técnicas de Entrevista e Interrogatorio (JUSC 5430)

Profa. Sandra Ramos López

 

Análisis Crítico del artículo

Lie for a lie: false confessions and the case for reconsidering the legality of deceptive interrogation techniques.

Miriam S. Gohara

Gary Gutiérrez

 

·        Título del artículo:

o       Lie for a lie: false confessions and the case for reconsidering the legality of deceptive interrogation techniques.

·        Autora:

o       Miriam S. Gohara.

·        Publicación:

o       Fordham Urban Law Journal 33.3 (March 2006): p. 791(52).

 

Análisis:

 

 

“Admisión de culpa, relevo de prueba” reza una frase usada regularmente por los abogados para explicar que cuando una persona confiesa a un delito, no se requiere que se revise más prueba para condenar al detenido. 

Ante el cuestionamiento sobre el origen de esta casi pueblerina expresión, algunos juristas pueden apuntar a la propia lógica de la frase. Si el detenido admite que fue él, pues fue él y termina la controversia. Otros pueden encontrar la lógica y pertinencia jurídica de la aseveración en las reglas de evidencias de Puerto Rico. En ese estatuto, la regla 10 contiene dos incisos que pueden ser aplicables. El inciso C de esta regla 10 apunta que: “Para establecer un hecho no se exige aquel [grado] de prueba que, excluyendo posibilidad de error, produzca absoluta certeza” (32 L.P.R.A. Ap. IV). Es decir la exigencia de certeza absoluta no es requerida para ninguna prueba.  El otro inciso de esa misma regla que puede tener algúna vigencia en esta discusión es el inciso D de la misma regla. Este apartado reza: “La evidencia directa de un testigo que merezca entero crédito es prueba suficiente de cualquier hecho, salvo que por ley otra cosa se disponga”. (32 L.P.R.A. Ap. IV).” Al fin y al cabo, que mejor testigo que uno que dice que el fue el autor de los hechos. Por tanto la máxima popular de que “ante admisión de culpa, relevo de prueba” parecería ser valida.

No obstante las cosas no siempre son lo que parece.

En su artículo “Lie for a lie: false confessions and the case for reconsidering the legality of deceptive interrogation techniques”, la licenciada Miriam S. Gohara cuestiona indirectamente, pero de forma crítica, el simplismo que representa la frase, “ante admisión de culpa, relevo de prueba”. Frase que autores como John E. Reid y sus asociados, nuevamente de forma indirecta, estipulan en su manual de  interrogatorio publicado bajo los  nombre “Inbau Manual” o “The Reid Techniques”.

Según Gohara este manual, así como otros similares, enseñan que cuando un interrogador se enfrenta a un imputado debe observar sus respuestas físicas y emocionales, así como la prueba física del crimen,  para determinar si el interrogado es culpable. De así determinarlo, su misión es lograr la confesión del imputado demostrándole que es en su mejor interés confesar. Para lograr convencer al imputado de lo anterior, el interrogador puede, según los manuales, tergiversar la verdad sobre las pruebas que tiene o lo que podría enfrenar si no confiesa. Claro advierte que para este fin, no se debe ofrecer privilegios a amenazar con castigos. El manual estipula que bajo las condiciones antes descritas y con las técnicas adecuadas, es muy poco probable que un imputado inocente se auto incrimine.

La preocupación con el endoso por parte del sistema Reid, como de otros,  del uso de la treta y el engaño para obtener confesiones es el tema central del artículo que ocupa este escrito, “Lie for a lie: false confessions and the case for reconsidering the legality of deceptive interrogation techniques” de Miriam S. Gohara. La licenciada Gohera es graduada de la escuela de leyes de  Harvard  y se desempeña como profesora en la Escuela de Derecho de la Universidad de St. John’s  y como abogada de la NAACP Legal Defense and Educational Fund, Inc  (St. John’s University School of LawS.F.)

La educadora comienza su escrito dando ejemplos de convicciones erróneas logradas con confesiones falsas obtenidas mediante tretas y engaños que convencieron a los imputados de que les convenía mas confesar a crimines que no cometieron. Luego el escrito de Gohara entra en la jurisprudencia en los Estados Unidos sobre el uso de estas estrategias de interrogatorio, tanto antes, como después del emblemático caso Miranda. La tercera parte del escrito es una revisión de la data en torno a cuan confiables o no  realmente son estas confesiones obtenidas bajo un grado de treta y engaño. Es en esta sección que la académica introduce los diferentes manuales de entrevista e interrogatorio, dentro de los cuales destaca como el más usado e influyente el de Reid. Finalmente, en la parte cuatro del escrito, la abogada expone que la data encontrada apunta a que el uso de treta y engaño en el proceso de interrogatorio si pueden estimular las confesiones falsas. Es aquí donde ella incluye las recomendaciones para que los abogados continúen cuestionando ante los tribunales esta práctica de usar engaño y tratas para obtener confesión. De igual forma llama a las legislaturas, en todos los niveles, a que revisen las leyes de tal manera que las mismas exijan mecanismos de confirmación de confesiones obtenidas bajo estas técnicas de interrogatorio que según ella está más que probado que producen confesiones falsas.

 El escrito de Gohara es un excelente documento para aquellos que cursan estudios en el aspecto práctico de la entrevista usando cualquiera de los manuales existente balanceen la información academica sobre el tema. En el mismo se cuestiona  la eficacia de estas técnicas y se apuntan sus deficiencias como herramienta para hacer justicia. La autora recuerda muy acertadamente, y basándose en estudios, que no todos los acusados tienen las destrezas sociales, académicas o intelectuales para hacer informadamente una determinación sobre si realmente es en su mejor interés confesar a un crimen, aun cuando no lo cometieran. Incluso presenta datos de cómo en muchos casos, estás técnicas logran obtener confesiones falsas de imputados inocentes que en la gran mayoría de las ocasiones provienen de clases marginadas, que tienen deficiencias mentales o que ya tuvieron experiencias con el sistema de justicia criminal.

Por tanto, partiendo de los argumentos presentados por la autora, es lógico llegar a las mismas conclusiones que muy bien la intelectual expone al final del escrito. Las recomendaciones de más salvaguardias, tanto a nivel del tribunal como de nuevas leyes son una recomendación adecuada para,  como bien ella señala,  alcanzar la meta de un sistema de justicia moderno, que obviamente tiene que ser hacer justicia.

No obstante, el partir de la premisa de que el llamado sistema de justicia criminal busca hacer “Justicia” se puede ver como la gran deficiencia del escrito de Miriam S. Gohara.

Como se desprende del libro “Crimen y Criminalidad en Puerto Rico: El Sujeto Criminal”, de Joel Villa (2006), el fin último del sistema del sistema de justicia criminal en cualquier jurisdicción es el control social. El sistema de justicia no puede alegar que su fin último es la justicia cuando en realidad es un sistema donde la visión jurídica imperante es una “racionalidad adversativa para garantizar el orden existente” (Rivera 2004, Pag. 142).  En este sistema los imputados son en realidad son una encarnación de la marginación y la estigmatización ejemplarizada en el personaje Jose K de la obra “El Proceso” de Kafka. En esa obra literaria Jose K, el imputado, es “ victimizado por una acusación cuyos detalles nunca conocerá y en un proceso burocrático que nunca comprenderá completamente del todo” (Rivera 2004, Peg 147).

La opinión de estos académico se complementan por la visión que algunos agentes del orden público tienes sobre ellos mismos y sobre el sistema de justicia criminal. Esta visión de algunos oficiales del Estado quedo estipulada por las expresiones del agente especial del Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos Ricardo Rivera, quien explicó cándidamente durante una conferencia en el curso de Crimen de Cuello Blanco de la Dra. Luz Alicea en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, que el fin del agente del orden público es lograr el mayor número de arrestos mientras que el de los fiscales es conseguir la mayor cantidad de convicciones. Es interesante que en ningún momento de su conferencia el agente mencionara esa búsqueda de la justicia que la licenciada Gohara usa como paradigma para esgrimir sus sugerencias.

Por tanto, si se parte de que el verdadero propósito del sistema de justicia criminal es mantener el control y el orden social (Rivera 2004 y Villa 2006) entonces se debe inferir que el uso de artimañas, engaños o tretas en los interrogatorios como herramienta para lograr una convicción no puede verse como un problema, sino como una estrategia validad para lograr las verdaderas metas del sistema. ¿Acaso no fue eso lo mismo que dijo el Tribunal Supremos de los Estados Unidos cuando valido esas conductas? ¿No es lo mismo que consigan las reglas de evidencias en Puerto Rico cuando estipula que “[p]ara establecer un hecho no se exige aquel [grado] de prueba que, excluyendo posibilidad de error, produzca absoluta certeza”?

Al plantear lo anterior, no se esta concediendo que el uso de artimañas, engaños  y tretas durante los interrogatorios es bueno o malo, positivo o negativo. Lo que si se estipula es que son de utilidad. Es útil para los veraderos fines del sistema de justicia, es decir para mantener el control y el orden social.

Para cambiar esta situación obviamente injusta, el primer  paso tiene que ser reconstruir el sistema de justicia criminal poniendo la “busqueda de la Justicia” como veradera piedra angular del sistema. Mientras esa reevaluación no se produzaca, la frase “admisión de culpa, relevo de prueba” continuará teniendo vigencias entre las fraternidades de la toga y las discusiones sobre el tema sequiran siendo excelentes ejersisios intelectuales y analisis como este continuaran siendo acusados de postmodernistas si sugerencias.

Mas trágico aún, inocentes seguiran pagando por crimines que no cometieron pero de los cuales si confesaron…

Referencias

 

 

Reglas De Evidencia Para El Tribunal General De Justicia, 1979 (32 L.P.R.A. Ap. IV) Accesado el 28 de marzo de 2007 en: http://www.lexjuris.com/lexlex/lexevide.htm

 

Rivera Lugo, Carlos (2004) La rebelión de Edipo y otras Insurgencias Jurídicas. San Juan, Ediciones Callejón

 

St. John’s University School of Law (S.F.) Accesado el 29 de marzo de 2007 en: http://www.stjohns.edu/academics/graduate/law/faculty/adjunctfaculty.sju

 

Villa, J (2006) Crimen y Criminalidad en Puerto Rico: El Sujeto Criminal. San Juan, Ediciones

 

 

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