Ponce, ciudad pa’darle al pedal

Letras y Fotos, Gary Gutiérrez

 

 

 Bicicleta de aluminio    $269.00

Casco protector $  39.00

Cadena y candado  $  11.00

Silbato  $    2.00

Moverte libremente en la ciudad,

cuidar de tu salud física y mental,

contribuir al ambiente y

no sufrir el tapón,    “PRICELESS”

 

            Para los que malgastan gasolina esperando en los tapones con sus acondicionadores de aire casi a punto de explotar y sus radios a todo volumen su presencia silenciosa y cadente es prácticamente invisible.

            Pasan por la derecha de los vehículos y se integran al entorno con la gracia de un maestro “ninja”.

Cuando son vistos, los miran como desclasados, una molestia al moderno fluir de sus vehículos contaminantes, unos pobres infelices que no pueden comprar un carro que les permitan cumplir con los estándares del éxito económico y social.

En el mundo del ciclismo, estos se conocen como “commuters” y son la mayoría del mercado de bicicletas en el mundo. Personas que usan las bicicletas como principal forma de transportación.

Estos son ciclistas “hard core” para quienes la bicicleta no es un juguete, no es una recreación de los domingos, ni una forma de ganarse la admiración de sus panas luciendo “camisillas multicolores”. Mucho menos es una forma de bajar la barriga.  

Los llamados “commuter” escogieron la bicicleta como la forma ideal para moverse económica y libremente en cualquier ciudad del siglo XXI.  

Sin embargo, muchos de los que usan la bicicleta como transporte no lo hacen por razones ideológicas. La verdad es que en los tiempos en que un carro vale sobre 20 mil dólares y que los llamados “scooter” pueden llegar a los dos mil, la alternativa de pedalear hace sentido económico.

Un entusiasta del ciclismo recreativo puede que invierta miles de dólares en una bicicleta y que gaste anualmente cientos en reparaciones, ajustes y en los últimos “gadget”, pero para la mayoría de los “commuters” la cosa es otra.

Según Dan Koeppel, de la revista estadounidense Bicycle, los “commuter” por necesidad solo pueden darse el lujo de gastar unas cuantas decenas de dólares en una bicicleta de “tienda por departamento”.

Estas “bicis” regularmente no llenan los requisitos de los ciclistas “serios”, para quienes el peso de de sus “bikes” es una obsesión.  

No obstante asegura Koppel que  para el “commuter”, su pesado cuadro y su tecnología simple es lo suficientemente fuerte para aguantar el maltrato de 5 o 6 millas diarias en las deterioradas vías públicas de la ciudad.

Estos “buques”,  como a veces se le llaman a estas pesadas bicicletas, rinden un excelente servicio al silente “commuter”. Al fin y al cabo a ellos no les importa reducir fracciones de segundo a su recorrido diario, lo importante para ellos es llegar.

Incluso Koppel llama la atención sobre ciclistas menos afortunados que no tiene ni para una “bicicleta de tienda por departamento”.

Un ejemplo de este otro  tipo de ciclista lo es el joven identificado para este escrito como Pedro, que no es su nombre real.

Pedro narró como consiguió un cuadro de bicicleta en 15 dólares y como luego visitó una de las tiendas independientes de ciclismo en Ponce, donde le regalaron algunas piezas que ellos tenían descartadas. Poco a poco, Pedro ya tiene una “bici” montá y corriendo. Claro está en el proceso tuvo que establecer prioridades.

“El viejo me dio unos chavitos y Jorge me fió la diferencia, pero le puede poner los aros y las gomas. No tienen frenos pues no me daba para los frenos y el asiento. El asiento es mas importante” dijo Pedro, al tiempo que aclaró que siempre se puede frenar presionando el zapato contra la goma trasera.

Bueno, el punto es que con solo unos cuantos dólares, Pedro se las arregló para moverse en la ciudad y llegar hasta los lugares donde se busca el “peso chiripiando en lo aparece”.

Aunque la imagen del marginado y chiripero es la que define al “commuter”, la realidad es que en las grandes cuidades del mundo cada vez son más profesionales usan la bicicleta como medio de transportación.

De hecho, estos nuevos “caballeros andantes” fueron la envidia del resto de los 10 millones de nuyorquinos cuando sufrieron dos días de huelga en el transporte público. En esa ocasión, los miles de trabajadores que utilizan sus bicicletas para llegar diariamente al trabajo, no experimentaron problema alguno.

            La lucha por el fomento del ciclismo como forma de transportación diaria tiene diversas tendencias y modalidades y se extiende a prácticamente todas las grandes cuidades de los Estados Unidos y Europa. Claro en el tercer mundo estos movimientos no son necesarios, ya que en esas sociedades la bicicleta nunca dejo de ser la principal forma de transporte.

Una rápida búsqueda en la Internet del termino “commuter cycling” produce un índice de sobre un millón de páginas que dejan mas que claro como en  cientos de ciudades de todo el mundo, millares de personas se movilizan y estimulan el uso del ciclismo como alternativa de transportación diaria. 

La lista incluye una gran variedad de grupos u organizaciones que van desde los mas integrados al sistema, hasta los que lo enfrentan directamente la imposición de la cultura automovilista.

Como ejemplo de una de las organizaciones que estimulan el trabajo con las autoridades y la solicitud de fondos gubernamentales para el desarrollo de comunidades amigables para ciclistas y caminantes esta Nacional Center For Bicycling and Walking (http://www.bikewalk.org).

Por otra parte, existen organizaciones como “Time’s up” (http://www.times-up.org/) que  impulsan la confrontación abierta contra el sistema.  

Estos ciclistas, que algunos ven como ciclo terroristas, promueven que las autoridades reconozcan la bicicleta como cualquier otro vehiculo. Estos grupos usan las llamadas “Masas Criticas” como instrumento de lucha.

“Masa Critica” es una bicicletada informal que es convocada mediante hojas sueltas y la Internet sin que nadie se haga responsables por su organización. Simplemente llegado el momento, los activistas acuden al punto de encuentro desde donde salen ocupando todos los carriles de las avenidas que transiten. De esta forma ellos dicen que dramatizan el poder de la comunidad ciclística y la necesidad de que se le respete su espacio en la calle.

Otras de las modalidades para el fomento del ciclismo “commuter” descansan en los hombros de pequeños comerciantes que promueven la actividad mientras brindan servicios y piezas.

Pequeños negocios especializados como La Rambla Bike y Punto Oro Cycle que los viernes y sábados se convierten centros comunales donde los entusiastas se reúnen a intercambiar ideas, anécdotas y para planificar sus carreras recreativas del fin de semana.

En otras ciudades, esta modalidad de “bike shop-centro comunal” evolucionó a los que se conocen “Cycling Cafes”. Allí los ciclistas pueden disfrutar de sus dosis de cafeína sin tener que preocuparse por si “bici” ya que estos locales tienes facilidades para estacionamiento seguro.

            Así las cosas, la pregunta valida sería: ¿Como es que en Ponce no prolifera el uso de la bicicleta, si en ciudades como Nueva York, Toronto o Barcelona, donde el clima y las distancias son mucho mas extremas, cada ves hay mas profesionales que usan el ciclismo como transporte?

            La respuesta parase radicar en la falta de una política pública en ese respecto, según el profesor y entusiasta del ciclismo, José Raúl Cepeda.

            “El problema es que Ponce no se identifica con una cultura de ciclismo. Pero no se va a desarrollar esta identificación sin que el gobierno establezca una política publica proactiva que estimule el uso de la bicicleta como transporte” sentencio Cepeda.

            El profesor de Justicia Criminal de la Universidad Interamericana de Puerto Rico recordó que en los arreglos que experimento la ciudad como parte de los programas del llamado Plan Ponce en Marcha, nunca se incorporaron vías o carriles de bicicleta como los hay en otras ciudades.

            Cepeda dramatizó la falta de apoyo a este modo alterno de transporte cuando explicó que en todo el casco histórico de la ciudad no hay una sola facilidad para estacionar bicicleta, es decir los llamados “racks”.

Esta poca cultura ciclística en la Ciudad Señorial fue catalogada como lamentable por el profesor, quien aseguro que tanto el clima, como la topografía hacen de Ponce un centro ideal para el “ciclismo commuter”.

Cepeda terminó anunciando que ya un grupo de entusiastas del ciclismo se están organizando para colaborar con las autoridades de Ponce y el sur del País en el desarrollo de ciudades más amigables para las bicicletas.

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