PAZ: otra vez, el reto de una generación

Por: Gary Gutiérrez

 

            Al igual que esta generación, los jóvenes de hace treinta años se enfrentaron a la posibilidad de morir por razones que no entendían, en unas tierras cuyo nombre no podían ni pronunciar.

            En aquella ocasión, el escenario eran las selvas de sur este asiático y los nombres de los países eran Laos, Camboya y el centro de la controversia, Vietnam, la ex-colonia francesa.

            En Vietnam, tras diez años de conflicto armado, la lucha termino con un golpe mortal a la autoestima del pueblo norteamericano.

Este golpe se dramatizo para la historia en la imagen de oficiales estadounidense evacuando el país en los helicópteros que aterrizaban entre fuego enemigo sobre el techo de su embajada.

            Aquel ahora lejano conflicto, igual que  la guerra que se vive hoy, comenzó con una excusa altruista que el gobierno estadounidense se buscó para movilizar a sus jóvenes.

La excusa se resumió en la frase “el efecto domino”, y en teoría decía que la llegada al poder de  “los comunistas” en Vietnam era el comienzo de un proceso que terminaría instalando un régimen marxista en toda la región.

No obstante la verdadera razón fue que, en medio de la guerra fría, los Estados Unidos se negaban a  que el pueblo de Vietnam estableciera un gobierno nacionalista que no le respondiera a sus intereses.

Esto sin contar las teorías que apuntan a que el control de las rutas de distribución de las sustancias controladas también era parte de esos intereses que los jóvenes americanos defendieron con su sangre.

A casi 5 años del conflicto que duró más de diez, germinó una semilla de un movimiento pacifista que se encubaba en los Estados Unidos desde el siglo XIX.

El abono que provocó esta germinación fue la televisión.  Este nuevo medio, puso todas las noches en los noticieros los horrores u los excesos de la guerra.

La televisión hizo cotidianas las imágenes de niños quemados por gasolina gelatinizada, villas completas quemadas y asesinadas, así como veteranos sumidos en el consumo de sustancias alteradoras de conciencia con sus cuerpos y mentes mutiladas.

El impacto de las imágenes televisadas se unió a la fuerza emocional generada por decenas de miles de féretros que cubiertos de banderas guardaron los restos de casi 60 mil jóvenes que dejaron sus vidas en la antigua Indochina.

El resultado fue que los jóvenes de aquella generación se levantaron y dijeron “no” exigiendo la Paz. 

Las voces de Lennon, Marley, Dilan, Baez transformaron la música en instrumento pacifista, que a su vez sirvió de porta estandarte para los jóvenes que se levantaban en protesta a lo largo de todo el mundo.

A más de treinta años de ese proceso, los jóvenes del mundo vuelven a enfrentar una situación similar que la de sus padres o abuelos.

En medio de la justificada indignación provocado por el primer ataque militar al suelo continental de los Estados Unidos, el gobierno de ese país movilizo a sus jóvenes con argumentos que la historia a comprobado como mentiras.

Para justificar su ataque en Afganistán, el gobierno dijo que ese país era el centro más importante de la Red terrorista Alcaeda y que allí se encontraba el líder de ese movimiento, el saudita  Osama Bin Laden. Esto sin tomar en cuanta que su “amigo” Pakistán es considerado por muchos como centro más importante de terroristas y que los atacantes de las Torres Gemelas, eran es unas mayorías sauditas y no afganas.

De igual forma, bajo el frenesí generado por el ataque  del 11 de septiembre del 2001, los ejércitos estadounidenses entraron en Irak alegando que el líder de esa nación, Saddam Hussein escondía armas de destrucción masivas y que estaba ligado a la red Alcaeda.

Según los opositores estas guerras, el tiempo ha demostrado que estas razones eran excusas que esconden la supuesta razón real para los ataques a estos países, el Petróleo.

Petróleo que Irak  produce en cantidades. Petróleo que también hay en las antiguas republicas soviéticas en el centro del continente asiático, pero que necesitan usar  territorio Afgano para poder tener acceso económico al mercado internacional.

Estas mentiras, así como el dolor de miles de jóvenes que ya regresan mutilados de cuerpo y alma o en cajas cubiertas con banderas, comienzan a despertar al movimiento pacifista que duerme desde mediados de la década del 1970, cuando libró su última batalla.

Este movimiento comienza a tomar fuerza en los Estados Unidos a pesar de los esfuerzos de especialistas como John Rendon, quien se opuso a la guerra de Vietnam, pero que hoy es el principal responsable de limpiar la imagen de los conflictos bélicos estadounidenses con una campaña de relaciones públicas que la revista Rolling Stonge alega sobrepasa los 100 millones de dólares.

En esta campaña, como en la guerra misma, todo es valido, la mentira, la manipulación de información, la organización y movilización de masas a favor de la guerra. Hasta estrategias que están prohibidas en suelo estadounidense, como la difusión de propaganda gubernamental en territorio nacional.

Claro está, la ley no impide que se distribuyan mentiras en el exterior para que la prensa internacional las reporte como verdades en los Estados Unidos.   

Así las cosas y a pesar de estos esfuerzos de parte de los sectores, públicos y empresariales, que empujan la guerra, la semilla del pacifismo norteamericano comienza a germinar nuevamente,

En esta ocasión, la tecnología que despierta al gigante pacifista es la Internet. La red informática que hace posible millones de personas intercambie libremente sus ideas.

En ese espacio virtual el movimiento pacifista encontró tribuna desde donde expresarse sin que los medios corporativos que hoy dominan la televisión les deforme el mensaje.

Portales cibernéticos como United for Peace, NonViolence.org y Peace Now distribuyen de forma virtual información sobre los conflictos y sobre las discusiones políticas que atañen a la guerra. De igual forma mantienen foros de discusión y de expresión sobre estos temas.

Otros como nationalpriorities.com distribuyen información del efecto económico de estos conflictos. Mientras que costofwar.com mantiene una contabilidad al seg. de lo que se gasta en los conflictos.

El costo en vida también es monitorizado en línea por organizaciones pacifistas virtuales. Portales como iraqbodycount.org y antiwar.com mantienen documentación sobre las muertes oficiales y extraoficiales que se producen en los escenarios bélicos.

No solo la nueva tecnología sirve de arma contra la guerra, viejas técnicas como la música también hacen su aportación.  

En su portal cibernético periodista especializado en  Hip Hop Davey D enumera sobre 60 canciones de ese género cuyas líricas llevan mensajes contra la guerra.  Entre estas se destacan trabajos de   2PAC, AFRIKA BAMBAATAA, AZEEM, BEASTIE BOYS y CHUCK D & FINE ARTS MILITIA.

Según el periodista, el producto musical en el que estos interpretes atacan a la guerra y a sus proponentes no es distribuida por los gigantes del negocio como Clear Channels, Viacoms, Infinities, Emmis’, Radio Ones.

Algunos intérpretes como Michael Franti y su grupo Spearhead alegan que la persecución va más allá de lo comercial y aseguran ser  objeto de vigilancia por parte de las autoridades debido a su activismo contra la guerra.

Hace treinta años, los jóvenes estimulado por la televisión y armados de Rock and Roll se enfrentaron al “establishment” y lograron parar una guerra que no entendían y que se libraba en lugares cuyos nombre no sabían ni pronunciar.

Solo el tiempo dirá que rol tendrán los jóvenes, la Internet y el Hip Hop en estos conflictos que la mayoría no entiende y que se desarrollan en lugares cuyos nombres tampoco pueden pronunciar.

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Portales anti-guerra o pacifistas

 

 

 

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