El “Fakir” medio desnudo y la bicicleta.

Por Gary Gutiérrez

 “It is alarming and also nauseating to see Mr. Gandhi, a seditious middle temple lawyer, now posing as a fakir of a type well known in the east, striding half-naked up the steps of the viceregal palace, while he is still organizing and conducting a defiant campaign of civil disobedience, to parley on equal terms with the representative of the king-emperor.” Churchill


Nauseabundo y alarmante fueron las palabras que el primer ministro británico, Wiston Churchill utilizo para calificar la forma en que se vestía el padre de la India moderna, Mahatma Gandi, cuando se presentaba ante el virrey en la entonces principal colonia inglesa.

Estas expresiones, xenofóbicas y racistas de Churchill también eran una respuesta política, ya que la indumentaria tradicional indú, para el diminuto pero gigante  Mahatma eran in símbolo de la lucha política ante el imperio que ocupaba su nación y que imponía sus costumbres y valores estéticos.

Se puede especular que para Gandí utilizar esta vestimenta era una forma de no comprar la ropa que asignaba con sus valores estéticos el imperio que ocupaba su país.

Imposición estética que resultaba en la fuga del capital que el pueblo gastaba en comprar ropa y que las firmas inglesas se llevaban como ganancias.

De esa manera,  cada vez que un índico se compraba una camisa, un pantalón y unos zapatos producido en Inglaterra, subvencionaba con su trabajo corporaciones británicas.

El otro mensaje que el Mahatma llevaba con su vestimenta era uno ideológico. No ahí razón alguna para que el ciudadano de la India no pueda expresar su tradición y visión de mundo usando las vestimentas tradicionales.

Lejos de ser un valor positivo, el quererse parecer a los ingleses solo conducía a la perdida de poder económico y al fortalecimiento del imperio.

La visión gandiana de esta situación era tal, que el líder espiritual llego a hilar la fibra con la que luego se producirían la tela para sus vestimentas.

Más aún pidió que cada ciudadano de India hiciera lo mismo y de esa forma cada persona se fuera liberando de la carga económica que imponía las exigencias estéticas del Imperio Británico.

Hoy, casi 80 años mas tarde, el pensamiento gandiano parece tener tanto o mas vigencia.

Ya no como forma de lucha nacionalista, sino como forma de que los individuos le hagan frente al verdadero poder, es decir a la gran industria.

Estas corporaciones anónimas, cuyo único motor es la ganancia y la acumulación de capital, le imponen a la sociedad medios de transportes que contaminan el ambiente, destruyen la capa de ozono, atestan las ciudades y contribuyen al deterioro social aumentando el costo de vida de todo el mundo.

Es en este contexto que el uso de medios alternativos de transporte, como lo son las bicicletas, se convierte en un instrumento de lucha y liberación para el hombre o mujer promedio.

Esos trabajadores que se tienen que gastar casi la mitad de sus ingresos en mantener ese aparato de combustión interna que llamamos carro.

Al hacer esto, como los índicos que usaban ropa occidental, el trabajador permite que el capital se vaya del país y que los empleos que ese dinero produce sea para obreros de otras jurisdicciones y no para su propia comunidad.

Peor aún, el no hacerle frente a esa visión estética termina creando individuos incompletos que para sentirse realizados, tienen que tener un carro que cueste y que malgaste mucho dinero

Es decir, un carro que su costo de compra y mantenimiento fortalezca y enriquezca a otros mientras empobrece y hace más dependiente a la comunidad.

Así las cosas,  o el hombre moderno se convierte en fakir medio desnudo, pero libre o sigue usando corte ingles y trabajando para ellos.

Still we ride.

 

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