Al alcance de tus dedos la libertad de expresión

Por Gary Gutiérrez

Especial para South Coast

 

            Para la mayoría, el montarse diariamente en sus computadoras y navegar la Internet es tan cotidiano como para la generación de sus abuelos encender la radio y  escuchar música.

            Los cibernautas pasan por  páginas digitales a velocidad de la electricidad en búsqueda de información sobre sus artistas favoritos, sus entretenimientos y sus pasatiempos e intereses.

            Con igual naturalidad, pasan tiempo dejando plasmados con fotos y letras sus experiencias, sus miedos, sus ilusiones, desilusiones e incluso sus fantasías en una nueva forma de publicación virtual que se conoce como un blog.     

            Cualquiera que tenga acceso a la Internet, no importa si pagado o de gratis, puede inscribirse en un portal como “Myspace.com” o “space.msn.com” y tener sitio para hablarle a la humanidad cibernética.

No obstante, cuan trivial o profundo sea el contenido de estas páginas, lo cierto es que estos blogs son un fenómeno mediático mucho mas grande de lo que aparenta.

Al publicar sus inquietudes en estos espacios, tal vez sin saberlo, los autores ejercen un derecho que a la humanidad le costó y todavía le cuesta sangre. La importancia de estos espacios de expresión es tan importante que para muchos son una amenaza a la estructura tradicional de la prensa.

Esa vieja estructura, se basa en que unos cuantos poderosos, miran las cosas que están pasado y  deciden que es importante. Ellos deciden, de acuerdo a lo que les conviene a ellos, lo que es importante o no importante para el resto de los mortales.

Ahora desde cualquier computadora, cualquiera puede hacerle frente a ese sistema que impone lo que cree importante, y publicar su versión de cualquier evento. No importa si este evento es la muerte a manos del FBI de un alegado terrorista, el concierto de La Secta o el cumpleaños de su jebita.

El poder que pueden alcanzar los cibernautas al utilizar un blog se demostró en el caso que le costó el trabajo a Dan Rather, uno de los periodistas más conocidos del mundo. En esa ocasión un desconocido  “postió” en el “Weblog” llamado “PressThink”[1] la prueba de que Dan Rather se equivocó al acusar al presidente George Bush de evitar ir al ejercito.

Este evento, que para la mayoría de los cibernautas parece algo cotidiano, sin mayor trascendencia. Pero la realidad es que gracias a esta herramienta, por primera vez en la historia, el público tiene voz y la oportunidad a responder y cuestionar inmediatamente a las noticias que los poderosos les imponen.

Es aquí donde radica la importancia que tienen esas páginas llenas de datos personales, de sueños, de fantasías, de experiencias personales. Son el más accesible instrumento para la libertad de expresión. 

Cada vez que se “postea” algo en una de esas páginas virtuales, se concretiza una de las mayores aspiraciones de la humanidad: Decir lo que a uno le de la gana.

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